FRIDA KAHLO _ “Yo sufrí dos accidentes graves en mi vida… el otro accidente es Diego”.

Frida Kahlo.

“Yo sufrí dos accidentes graves en mi vida, uno en el que un autobús me tumbó al suelo… el otro

Frida vestida de chico con toda la familia -1927

accidente es Diego”.

Coyoacán, 1907 – 1954.  Pintora mexicana.

“Pies pa’ qué los quiero si tengo alas pa’ volar”

Su padre Guillermo (Wilhelm) Kahlo de origen húngaro y judío, fotógrafo liberal y culto.

Su madre Matilde Calderón oaxaqueña, de ascendencia indígena o española, pero de familia

muy convencional.

Su pare decía: “Frida, líber Frieda” o Frieducha. Fue autor de magníficos  retratos, entre ellos los de su hija Frida y también de autorretratos.

Su vida quedó marcada por el sufrimiento físico que comenzó con la poliomielitis que contrajo en 1913 y continuó con diversas enfermedades, lesiones, accidentes y operaciones.

Ingresó en la Escuela Nacional Preparatoria de Ciudad de México, que empezó a admitir chicas, tomó contacto con el muralista mexicano Diego Rivera, que pintaba un mural en el auditorio de la escuela.

Las dos Fridas (1939)

Las dos Fridas (1939)

Desde pequeña mostró tener ideas revolucionarias y estar ampliamente interesada en política y sociedad, lo cual no era muy común entre los estudiantes de la Preparatoria, aún así, quienes tenían estas inquietudes formaron un grupo llamado “Los Cachuchas”, en él Frida y los demás miembros llevaban a cabo discusiones vehementes acerca de Hegel, Marx y Engels

A los seis años de edad, Frida, cuando contrae la poliomielitis, crea una amiga imaginaria, de la cual habla en su diario explicando el origen del autorretrato doble: “Las dos Fridas“:

“Debo haber tenido seis años cuando viví intensamente la amistad imaginaria de una niña de mi misma edad más o menos. En la vidriera del que entonces era mi cuarto y que daba a la calle de Allende. Sobre uno de los primeros cristales de la ventana echaba vaho y con el dedo dibujaba una “puerta”. (Aquí Frida dibujó la ventana)

Por esa “puerta”, salía en la imaginación con gran alegría y urgencia (…) Atravesaba todo el llano que se miraba, hasta llegar a una lechería que se llamaba Pinzon. Por la “o” de Pinzon entraba y bajaba impetuosamente al interior de la tierra, donde mi amiga imaginaria me esperaba siempre. No recuerdo su imagen ni su color. Pero sí sé que era alegre, se reía mucho, sin sonidos. Era ágil y bailaba como si no tuviera peso alguno. Yo la seguía en todos sus movimientos y le contaba, mientras ella bailaba, mis problemas secretos. ¿Cuáles? No recuerdo.”

autorretrato con pelo corto

autorretrato con pelo corto

Cuando ya regresaba a la ventana, entraba por la misma puerta dibujada en el cristal (…) Desdibujaba la “puerta” con la mano y “desaparecía”

“En otra época me vestía de muchacho, con el pelo al rape, pantalones, botas y una chamarra de cuero, pero cuando iba a ver a Diego me ponía mi traje de tehuana”.

Tuvo un terrible accidente y durante un mes estuvo entre la vida y la muerte, con la columna vertebral rota, la clavícula, las costillas, la pelvis, la pierna y el pie derecho fracturados en diversos lugares. Quedó tres meses internada y sufrió una serie de operaciones y convalecencias.

“Nunca pensé en la pintura hasta 1926, cuando tuve que guardar cama a causa de un accidente automovilístico. Me aburría muchísimo ahí en la cama con una escayola de yeso (me había fracturado la columna vertebral así como otros huesos), y por eso decidí hacer algo.”

Creí tener energía suficiente para hacer cualquier cosa en lugar de estudiar para doctora. Sin prestar mucha atención empecé a pintar“.

A Su padre le gustaba dibujar y pintar paisajes y tenía una caja de pinturas al óleo, pinceles y paleta:

De Guillermo Kahlo

Desde niña, como se dice comúnmente, yo le tenía echado el ojo a la caja de colores. No sabría explicar el por qué. Al estar tanto tiempo en cama, enferma, aproveché la ocasión y se la pedí a mi padre. Como un niño, a quien se le quita un juguete para dárselo a un hermano enfermo, me la prestó. Mi mamá mandó a hacer con un carpintero un caballete…si así se le puede llamar a un aparato especial que podía acoplarse a la cama donde yo estaba, porque el corsé de yeso no me dejaba sentar. Así comencé a pintar mi primer cuadro.”

Le escribe a Alejandro Gómez Arias, el escritor que se alejó de Frida después del accidente:

“¿Por qué estudias tanto? ¿Qué secreto buscas? La vida pronto te lo revelará. Yo ya lo sé todo, sin leer ni escribir. Hace poco, tal vez unos cuantos días era una niña que andaba en un mundo de colores, de formas precisas y tangibles. Todo era misterioso y algo se ocultaba; la adivinación de su naturaleza constituía un juego para mí. ¡Si supieras lo terrible que es alcanzar el conocimiento de repente, como si

una página de su diario

una página de su diario

un rayo dilucidara la Tierra! Ahora habito un planeta doloroso, transparente como el hielo. Es como si hubiera aprendido todo al mismo tiempo, en cosa de segundos. Mis amigas y mis compañeras se convirtieron lentamente en mujeres. Yo envejecí en algunos instantes, y ahora todo es insípido y raso. Sé que no hay nada detrás, si lo hubiera lo vería…

Se ha hablado mucho sobre Frida Kahlo, se ha escrito y se ha interpretado. En sus cuadros, sus escritos y sus fotos está ella y cada cual hará una lectura única según su idiosincrasia, no hacen falta intermediar.

Sus posturas políticas le dieron un margen de libertad mayor que al común de las mujeres contemporáneas.

El aborto, 1932

Participó junto con Diego en la vida política de México y conoció  mucha gente de la política mundial, como Trotsky, Bretón y Tina Modotti

En su diario personal escribió poemas que ilustran algunas de sus cuadros.

El último en un lugar separado es “El árbol de la esperanza“. Pintó este autorretrato en 1946, después de haberse operado de la columna en Nueva York.

En una carta a una amiga escribió que era “el resultado de la jija operación”. El día y la noche, bajo la luna Frida vestida con un traje rojo de tehuana, un corsé en la mano como un trofeo y otro que apenas asoma, sostiene una bandera con la inscripción que le da nombre a la obra y que provenía de una canción.

La otra mitad del cuadro bajo un sol ardiente es una mujer acostada en una camilla de hospital con dos heridas abiertas, con la misma forma de las “cicatrizotas” que le habían quedado a Frida después de la intervención. El sol en la tradición azteca se alimenta de sangre humana.

El Árbol de la Esperanza

El Árbol de la Esperanza

“La Vida callada…

dadora de mundos.

venados heridos

ropas de tehuana

rayos, penas, Soles

ritmos escondidos

“La niña Mariana”

frutos ya muy vivos,

la muerte se aleja,

líneas, formas, nidos,

las manos construyen

los ojos abiertos

los Diegos sentidos

lágrimas enteras

todas son muy claras

Frida Kalo

Frida Kalo

Cósmicas verdades

que viven sin ruidos

Árbol de la Esperanza

mantente firme.”

En una oportunidad Frida refiriéndose al momento en que empezó a pintar, le dijo al crítico de arte Antonio Rodríguez: “Desde entonces mi obsesión fue recomenzar de nuevo pintando las cosas tal y como yo las veía, con mi propio ojo y nada más“.

Los cuatro habitantes demexico

Frida eludió las limitaciones conservadoras y los dogmas estéticos que frenaron la libertad creativa de muchos artistas, especialmente si son mujeres. Es posible que Diego tuviera una  influencia decisiva al apoyar esa expresión personal al margen de la ortodoxia y enraizada en la cultura popular mexicana que fue su inspiración.

De formación autodidactica, influida tanto por el conocimiento de las vanguardias que de Europa iba llegando, cuanto por una tradición nacional e indigenista en la

que siempre se reconocería.

frida_nickolas_muray

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Diego Rivera:

“Tu voluntad tiene que llevarte a tu propia expresión”

En la pintura de ella creía ver una mirada que no había llegado a ser corrompida por

la cultura:

“Todas las experiencias son sentidas profundamente por ella, pues la sensibilidad de su organismo no se ha embotado por un esfuerzo

excesivo en áreas que desintegrarían esas facultades innatas”

“poseía una sinceridad plástica fundamental y una personalidad artística propia”

Por otra parte es la primera vez en la historia del arte que una mujer ha expresado con franqueza absoluta, descarnada

y, podríamos decir, tranquilamente feroz, aquellos hechos generales y particulares que conciernen exclusivamente a la mujer”.

Se le atribuye a Diego Rivera haber contado un diálogo con Picasso donde el genial pintor le decía después de mirar detenidamente unaobra de Frida: “Mira estos ojos: ni tú ni yo somos capaces de nada así”.

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Mucho se ha  escrito también a cerca de las vidas amorosas de ambos y de sus amantes. Es relativamente llamativo en esta época  nuestra

tan convencional, no centrarse en una faceta tan común entre gentes de principios del siglo XX, donde los ambientes artísticos y políticos que luchaban por la liberación del pueblo disfrutaban de bastante libertad sexual.

México era en esa época un destino para el exílio por su admirada revolución popular.

Frida tuvo amistad con artistas y actrices como María Félix, Dolores del Río, Paulette

Goddard, pintoras como Georgia O’Keeffe y Emmy Lou Packard, asistente de Diego.

También el gran escultor Isamu Noguehi (1904-1931).

El fotógrafo Nickolas Muray, estuvo muy presente en su vida desde 1930 a 1950. Una buena parte de la colección de fotografías de

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Frida y algunas con Diego corresponde a este reconocido fotógrafo norteamericano de ascendencia húngara.

Durante esta etapa fue cuando él creó su primera gran serie de retratos a color. Muray había experimentado anteriormente con la fotografía a color.

El trabajo fotográfico  de Nickolas Muray se compone de imágenes que fueron tomadas en México (en la casa de Frida en Coyoacán, en la casa de San Ángel Inn y en la casa de los Covarrubias en Tizapán) así como en los Estados Unidos (Barbizón plaza hotel New York, y el estudio de Nickolas Muray en  New York).

Mi amado Nick: 27 de febrero de 1939

Esta mañana recibí tu carta, después de tantos días de espera. Sentí tal felicidad que empecé a llorar antes de leerla. Mi niño, en realidad no debería quejarme de nada de lo que me pase en la vida, mientras tu me quieras y yo te quiera. (Este amor) es tan real  y hermoso que

me hace olvidar todas las penas y los problemas, hasta hace que olvide la distancia. A través de tus palabras estoy tan cerca de ti que puedo sentir tu risa tan limpia y franca que sólo tú tienes. Estoy contando los días que faltan para mi regreso ¡Un mes más! Entonces estaremos juntos de nuevo…

Two Nudes in a Forest (1939)

León Trotsky, asilado en México en 1937, fue uno de sus más controvertidos amores, que inquietó a los colaboradores de Trotsky.

“Mi pintura lleva dentro el mensaje del dolor… La pintura me completó la vida. Perdí tres hijos… Todo eso lo sustituyó la pintura. Yo creo que el trabajo es lo mejor”.

“…Sigo mal y seguiré  peor, pero voy aprendiendo a estar sola y eso ya es una ventaja y un pequeño triunfo…”

Estrofa de octosílabos enviada a Arcady Boytler:

La tristeza se retrata

En todita mi pintura,
Pero así es mi condición,
Ya no tengo compostura.

En 1938. André Breton viaja a conocer México, el país que denominaría como el

“surrealista par excellence”. Convivió allí con el matrimonio Diego Rivera-Frida Kahlo, la pareja de artistas más influyente en la época.

Bretón comentaría que «mi sorpresa y alegría fueron desbordantes cuando descubrí, a mi llegada a México, que su obra se había desarrollado, en sus últimas pinturas, en el más puro surrealismo».

diego y yo

Kahlo había esperado la llegada de Breton con pasión, pero no le gustó cuando se encontraron. Lo encontró teóricamente pretencioso y aburrido y la ofendió su arrogancia.

1939 Frida viajó sola a París para una exposición de su trabajo, patrocinada por André Breton. “El trabajo de Frida Kahlo es la mecha de una bomba”, A. Bretón

“Realmente no sé si mis pinturas son surrealistas, pero sí sé que son la más franca expresión de mí misma, sin tomar jamás en consideración ni juicios ni prejuicios de nadie. He pintado poco, sin el menor deseo de gloria ni ambición, con la convicción de, antes que todo, darme gusto y después poder ganarme la vida con mi oficio”

“Creían que yo era surrealista, pero no lo era. Nunca pinté mis sueños. Pinté mi propia realidad”

Había creado su propio personaje Frida Kahlo, vestía ropas de las indias tehuanas, de faldas largas y enaguas ribeteadas con puntillas.

Para adornarse usaba collares, anillos y aretes de diseño precolombino y trenzaba sus cabellos con objetos varios.

En 1938, la artista escribió: “He sido capaz de hallar una forma personal de expresarme en la pintura, sin que me empujara prejuicio

Frida-Diego_Murray

alguno”

A partir de 1946, la salud de Kahlo empeoró a pasos agigantados.

En 1949, se puso peor. Diego estaba allí para apoyarla. Le prepararon una exposición individual en 1953 y ella asistió, aunque tumbada en una gran cama que llevaron a la galería. También fue el año en que le amputaron la pierna por debajo de la rodilla. Trató de suicidarse al año siguiente.

«Ahora quiero a Diego más que nunca, el día que Diego se muera, yo también me moriré con él, no pienso vivir sin él porque Diego es todo

para mí».

“Me retrato a mí misma porque paso mucho tiempo sola… y porque soy el motivo que mejor conozco”.

A partir de 1946, la salud de Kahlo empeoró a pasos agigantados.

En 1949, se puso peor. Diego estaba allí para apoyarla. Le prepararon una exposición individual en 1953 y ella asistió, aunque tumbada en

una gran cama que llevaron a la galería. También fue el año en que le amputaron la pierna por debajo de la rodilla. Trató de suicidarse al año siguiente.

Quizá esperen oír de mí lamentos de ‘lo mucho que se sufre’ viviendo con un hombre como Diego. Pero yo no creo

que las márgenes de un río sufran por dejarlo correr…

“Nadie sabrá jamás cómo quiero a Diego. No quiero que nada lo hiera, que nada lo moleste y le quite energía que él necesita para vivir, vivir como a él le dé la gana, Pintar, ver amar, comer, dormir, sentirse solo, sentirse acompañado; pero nunca quisiera que estuviera triste. Si yo tuviera salud quisiera dársela toda, si yo tuviera juventud toda la podría tomar, No soy solamente la madre, soy el embrión. el germen, la primera célula que- en potencia- lo engendró. Soy él desde las más primitivas y más antiguas células, que con el tiempo se volvieron él. Cada momento él es mi niño, mi niño nacido, cada ratito, diario, de mí misma. Afortunadamente las palabras se fueron haciendo. ¿Quién les dio verdad absoluta? Nada hay absoluto, Todo se cambia, todo se mueve, todo revoluciona, todo vuela y se va… Diego-principio Diego-constructor Diego- mi niño Diego-pintor Diego-mi amante Diego-mi esposo Diego-mi amigo Diego- mi madre Diego-mi padre Diego-mi hijo Diego-yo Diego- universo”

viva la vida!

Carta a Diego de 1940: “Ahora que hubiera dado la vida por ayudarte, resulta que son otras las ‘salvadoras’… Pagaré lo que debo con pintura… Lo único que te pido es que no me engañes en nada, ya no hay razón, escríbeme cada vez que puedas, procura no trabajar demasiado ahora que comiences el fresco, cuídate muchísimo tus ojitos, no vivas solito para que haya alguien que te cuide, y hagas lo que hagas, pase lo que pase, siempre te adorará tu Frida”.

En 1948, escribió a Diego: ”Como siempre, cuando me alejo de ti, tomo dentro de mí tu mundo y tu vida, y así es como puedo sostenerme por más tiempo“.

“Niño mío de la gran Ocultadora, son las seis de la mañana y los guajolotes cantan. Calor de humana ternura. Soledad acompañada. Jamás, en toda la vida, olvidaré tu presencia. Me acogiste destrozada y me devolviste entera, íntegra. En esta pequeña tierra ¡ dónde pondré la mirada? ¡Tan inmensa, tan profunda! Ya no hay tiempo, ya no hay nada. Distancia. Hay ya solo realidad. Lo que fue, ¡fue para siempre! Lo que es, son las raíces que se asoman transparentes, transformadas en árbol frutal eterno. Tus frutos ya dan sus aromas, tus flores dan su color creciendo con la alegría de los vientos y la flor. Nombre de Diego, nombre de amor. No dejes que le dé sed al árbol que tanto te ama, que atesoró tu semilla, que cristalizó tu vida a las seis de la mañana

de Nickolas Murray

¡Viejo Mictlantecuhtli, dios, libérame!

“Mi cuerpo es un marasmo. Y ya no puedo escapar de él. Como el animal
siente su muerte, yo siento la mía instalarse en mi vida, y tan fuerte que me quita toda posibilidad de luchar. No me creen, ¡me han visto luchar tanto! Y ya no me atrevo a creer que podría equivocarme, esos relámpagos se van haciendo raros.
Mi cuerpo va a dejarme, a mí, que he sido siempre su presa. Presa rebelde,
pero presa. Sé que nos vamos a aniquilar mutuamente, y así la lucha no habrá dejado ningún vencedor. Vana y permanente ilusión de creer que el pensamiento, como sigue intacto, puede separarse de esa otra materia hecha de carne.
Ironía de la suerte: quisiera tener aún la capacidad de debatirme, de tirar
puntapiés a ese olor a éter, a mi olor a alcohol, a todas esas medicinas, inertes partículas que se amontonan en sus cajitas — ¡ah! son asépticas hasta en sus grafismos ¿y para qué?—, a mis pensamientos en desorden, al orden que se esfuerzan por poner en esta habitación. A los ceniceros. A las estrellas.
Las noches son largas. Cada minuto me asusta, y todo me duele, todo. Y los
demás tienen una preocupación que yo quisiera ahorrarles. Pero ¿qué puede una ahorrarle a los demás cuando no ha podido evitarse nada a sí misma? El alba está siempre demasiado lejos. Ya no sé si la deseo o si lo que quiero es hundirme más
profundamente en la noche. Sí, quizás sea mejor acabar.

sin esperanza

La vida fue cruel al encarnizarse tanto conmigo. Hubiera debido repartir
mejor sus naipes. Tuve un juego demasiado malo. Un tarot negro en el cuerpo.
La vida es cruel por haber inventado la memoria. Como los viejos que
recuperan los matices de sus más antiguos recuerdos, al borde de la muerte mi memoria gravita alrededor del sol, y él la ilumina. Todo está presente, nada se ha perdido. Como una fuerza oculta que te impulsa para estimularte todavía: ante la evidencia de que no hay más futuro, el pasado se amplifica, sus raíces se fortalecen, todo en mí es rizosfera, los colores cristalizan sobre cada estrato, la más mínima imagen tiende a su absoluto, el corazón late en crescendo.
Pero pintar, pintar todo eso está hoy fuera de mi alcance.
¡Oh! ¡Doña Magdalena Carmen Frida Kahlo de Rivera, Su Majestad la cojita,
cuarenta y siete años de este pleno verano mexicano, gastada hasta la urdimbre, el dolor abrumador como nunca, ahora estás en lo irreparable!
¡Viejo Mictlantecuhtli, dios, libérame!

Los últimos 14 años su salud empeoró y también sus problemas económicos.

Intentó suicidarse en varias ocasiones.

_Murray

“…y francamente yo ya no tengo ni la más remota ambición de ser nadie, me vienen guangos los `humos` y no me interesa en ningún sentido ser la `gran caca…”.

El día en que fue sepultado el cuerpo de Frida, el 13 de julio de 1954, su féretro fue cubierto con la bandera comunista.

“Recuérdame, mi amor”

Las últimas palabras en su diario fueron:

“Espero alegre la salida y espero no volver jamás”

“Recuerda que cada (tic tac) es un segundo de la vida que pasa y que

no se repite, hay en ella tanta intensidad, tanto interés, que solo es el

problema de saberla vivir. Que cada uno la resuelva como pueda. “


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ALEXANDRE MARIUS JACOB- El robo es la restitución, la recuperación de la posesión. El derecho de vivir no se mendiga, se toma.

jacob et sa mére

Alexandre Marius Jacob-

Los trabajadores de la noche

El trabajo, lejos de repugnarme, me agrada. Lo que me ha repugnado es tener que sudar sangre y agua por la limosna de un salario, crear riquezas de las cuales seré despojado. En una palabra, me ha repugnado darme a la prostitución del trabajo. La mendicidad es el envilecimiento, la negación de cualquier dignidad.

Cualquier hombre tiene derecho al banquete de la vida.

El derecho de vivir no se mendiga, se toma.

El robo es la restitución, la recuperación de la posesión.

Prefiero ser un cínico consciente de mis derechos que un autómata, que una cariátide.

Considérense dichosos de que este prejuicio haya calado en el pueblo, pues es vuestro mejor gendarme.

Pero poned atención; todo tiene un tiempo. Todo lo que se construye, edificado por la astucia y la fuerza, la astucia y la fuerza pueden demolerlo.

Si hay robo es porque hay abundancia de una parte y escasez de otra; es porque todo no pertenece más que a unos pocos. La lucha no acabará hasta que todos los hombres pongan en común sus alegrías y sus penas, sus trabajos y sus riquezas; hasta que todas las cosas pertenezcan a todos.

…Yo he vivido y ya puedo morir.

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jacob

Alexandre Marius Jacob nació el 27 de septiembre de 1879 en Marsella, en el seno de una familia obrera.
Siendo aprendiz de tipógrafo, comienza a frecuentar círculos anarquistas y a estudiar a autores como Stirner y Proudhon.

En 1900 organiza su red de ‘robo científico’. Su banda, Los Trabajadores de la Noche, comete cerca de 150 asaltos en tres años.

Sus peripecias vitales han dejado necesariamente una poderosa huella: la red de «robo científico» que tejió junto a sus compañeros ha servido de inspiración en más de una ocasión a la literatura —los casos más sonados son Arsenio Lupin y El ladrón de Georges Darien—, y su actitud ha influido en la forma de actuar de diferentes generaciones de rebeldes sociales desde entonces hasta nuestros días.

La banda que Alexandre Jacob formara con su compañera Rose Roux, su madre Marie Berthou y otros camaradas se proponía practicar el robo de manera científica –se dividen Francia en tres partes según la red ferroviaria-  como medio de ataque contra el mundo de los poderosos y como perturbación social.

No se permitía lujos, nunca bebía alcohol, apenas comía carne y se interesaba seriamente por las artes y las ciencias. También era incansable: durante su estancia en prisión, estudió derecho «para conocer mejor las normas y las leyes y violarlas mejor ».

Detenido en 1905, fue condenado a trabajos forzados a perpetuidad en el penal de la Guyana, condena que, gracias a la acción de sus compañeros y de otras personalidades, pudo eludir en parte y regresar a Francia en 1928. Trató de fugarse en dieciocho ocasiones y soportó numerosos castigos. Sobrevivió con la venta ambulante de telas, pero sin apartarse de su trayectoria anarquista.

Aunque no se tienen pruebas que lo verifiquen, se cree que en 1936 estuvo tratando de ayudar a los anarquistas catalanes a conseguir armas, pero no hay documentos que lo atestigüen. Léo Malet le conoció en esa época y siempre recordaría «su impresionante humor negro». De lo que aconteció en la vida de Jacob, tanto en este periodo, como el posterior de la ocupación nazi de Francia, nada sabemos.

El 28 de agosto de 1954 se suicidó en Bois-Saint-Denis, donde residía. Se inyectó una sobredosis de morfina y dejó abierta una estufa.

Unos días antes, se había despedido de sus amigos:

«Os dejo sin desesperación, con la sonrisa en los labios y la paz en el corazón. Sois demasiado jóvenes para poder apreciar el placer que proporciona irse gozando de excelente salud, burlándose de todas las enfermedades que acechan a la vejez. Allá están todas estas asquerosas reunidas, listas para devorarme. Pero voy a defraudarlas. Yo he vivido y ya puedo morir».

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“Por qué he robado”

Del 8 al 22 de marzo de 1905, tiene lugar en la audiencia de Amiens (Francia) el proceso contra los trabajadores de la noche detenidos

journal du peuple

desde 1903, detención que ponía fin a una actividad de tres años con más de 150 robos en domicilios, hoteles, castillos e iglesias.

La audiencia de Amiens les condenó a muchos años de cárcel y, a algunos, como al mismo Jacob, a trabajos forzados de por vida.

Presentado recurso de casación, Marius Jacob es condenado en Orleans, el 24 de julio de 1905, a veinte años de trabajos forzados, y será deportado al penal de la Guayana francesa, donde permanecerá desde 1906 hasta finales de 1925, tiempo en el que intentará una veintena de evasiones, y pasará varios años en celdas de castigo.

Este es el texto de denuncia que Jacob leyó ante los jueces de la audiencia de Amiens.

Señores (jueces):

Ahora sabéis quien soy: un rebelde que vive del producto de sus robos. Aún más: he incendiado hoteles y he defendido mi libertad contra la agresión de los agentes del poder. He puesto al descubierto toda mi existencia de lucha; la someto, como un problema, a vuestras inteligencias. No reconociendo a nadie el derecho de juzgarme, no imploro ni perdón ni indulgencia.

Nada solicito a quienes odio y desprecio. ¡Sois los más fuertes! Disponed de mí de la manera que lo entendáis, mandarme al presidio o al patíbulo, ¡poco me importa! Pero antes de separarnos, dejarme deciros unas últimas palabras.

Ya que me reprocháis sobre todo ser un ladrón, es útil definir lo que es el robo.

Para mí, el robo es la necesidad que siente cualquier hombre de coger aquellos que necesita. Esta necesidad se manifiesta en cualquier cosa: desde los astros que nacen y mueren igual que los seres, hasta el insecto que se mueve por el espacio, tan pequeño, tan ínfimo que nuestros ojos pueden apenas distinguirlos. La vida no es sino robos y masacres. Las plantas, los animales se devoran ente ellos para subsistir. Uno no nace sino para servir de pasto al otro; a pesar del grado de civilización, de perfeccionabilidad, el hombre no se sustrae a esta ley si no es bajo pena de muerte. Mata las plantas y los animales para alimentarse de ellos. Rey de los animales, es insaciable.

Aparte de los objetos alimenticios que le aseguran la vida, el hombre se alimenta de aire, de agua y de luz. Ahora bien ¿se ha visto alguna vez a dos hombres disputarse, degollarse por estos alimentos? No que yo sepa. Sin embargo son los alimentos más preciosos sin los cuales un hombre no puede vivir. Podemos estar varios días sin absorber substancias por las que nos hacemos esclavos. ¿Podemos hacer igual con el aire? Ni siquiera un cuarto de hora. El agua forma las tres cuartas partes de nuestro organismo y nos es indispensable para mantener la elasticidad de nuestros tejidos. Sin el calor, sin el sol, la vida sería imposible.

Luego, cualquiera coge, roba estos alimentos. ¿Se hace de ello un crimen, un delito? ¡Cierto que no! ¿Por qué se reserva el resto? Porque comporta un gasto de energía, una suma de trabajo. Pero el trabajo es lo propio de una sociedad, es decir la asociación de todos los individuos para alcanzar, con poco esfuerzo, el máximo de felicidad. ¿Es ésta la imagen de lo que hay? ¿Se basan vuestras instituciones en una organización de este tipo? La verdad demuestra lo contrario. Cuanto más trabaja un hombre, menos gana; cuanto menos produce, más beneficio obtiene.

El mérito no se tiene pues en consideración. Sólo los audaces se hacen con el poder y corren a legalizar sus rapiñas. De arriba debajo de la escala social no hay más que bellaquería de una parte e idiotez de la otra. ¿Cómo queríais que pleno de estas verdades, respetara tal estado de cosas?

Un comerciante de alcohol o un dueño de burdel se enriquecen, mientras que un hombre de genio va a morir de miseria en un camastro de hospital. El panadero que amasa el pan lo tiene en falta; el zapatero que confecciona miles de zapatos enseña sus dedos del pie; el tejedor que fabrica montones de ropa no tiene con que cubrirse; el albañil que construye castillos y palacios carece de aire en su infecto cuartucho. Aquellos que producen todas las cosas, nada tienen, y los que nada producen lo tienen todo.

Tal estado de cosas no puede sino producir el antagonismo entre las clases trabajadoras y la clase poseedora, es decir holgazana. Surge la lucha y el odio golpea.

Llamáis a un hombre “ladrón y bandido”, le aplicáis el rigor de la ley sin preguntaros si él puede ser otra cosa. ¿Se ha visto alguna vez a un rentista hacerse ratero? Confieso no conocer a ninguno. Pero yo que no soy ni rentista ni propietario, que no soy más que un hombre que sólo tiene sus brazos y su cerebro para asegurar su conservación, he tenido que comportarme de otro modo. La sociedad no me concedía más que tres clases de existencia: el trabajo, la mendicidad o el robo. El trabajo, lejos de repugnarme, me agrada, el hombre no puede estar sin trabajar, sus músculos, su cerebro poseen una cantidad de energía para gastar. Lo que me ha repugnado es tener que sudar sangre y agua por la limosna de un salario, crear riquezas de las cuales seré despojado. En una palabra, me ha repugnado darme a la prostitución del trabajo. La mendicidad es el envilecimiento, la negación de cualquier dignidad. Cualquier hombre tiene derecho al banquete de la vida.

El derecho de vivir no se mendiga, se toma.

El robo es la restitución, la recuperación de la posesión. En vez de encerrarme en una fábrica, como en un presidio; en vez de mendigar aquello a lo que tenía derecho, preferí sublevarme y combatir cara a cara a mis enemigos haciendo la guerra a los ricos, atacando sus bienes.

Ciertamente,  puedo concebir que ustedes hubieran preferido que me sometiera a vuestras leyes;

que, obrero dócil y rendido, hubiese creado riquezas a cambio de un salario irrisorio y, una vez el cuerpo ya usado y el cerebro embrutecido, hubiese ido a reventar en un rincón de la calle. Entonces no me llamaríais “bandido cínico”, sino “obrero honesto”. Usando la adulación me hubierais incluso impuesto la medalla del trabajo. Los curas prometen el paraíso a sus embaucados; ustedes, ustedes son menos abstractos, les ofrecéis papel mojado.

Os agradezco tanta bondad, tanta gratitud, señores. Prefiero ser un cínico consciente de mis derechos que un autómata, que una cariátide.

Desde que tuve conciencia me dediqué al robo sin ningún escrúpulo. No entro en vuestra pretendida moral que predica el respeto a la propiedad como una virtud, mientras que en realidad no hay peores ladrones que los propietarios.

Considérense dichosos de que este prejuicio haya calado en el pueblo, pues es vuestro mejor gendarme. Conociendo la impotencia de la ley, de la fuerza, mejor dicho, habéis hecho de él el más sólido de vuestros protectores. Pero poned atención; todo tiene un tiempo. Todo lo que se construye, edificado por la astucia y la fuerza, la astucia y la fuerza pueden demolerlo.

El pueblo evoluciona cada día. Mirad que todos los muertos de hambre, todos los miserables, en una palabra, todas vuestras víctimas, instruidos por estas verdades, conscientes de sus derechos, armados con palancas, no vayan a asaltar vuestros domicilios para retomar las riquezas que ellos han creado y que vosotros les habéis robado. ¿Creéis que serían más desgraciados? Creo que todo lo contrario. Si se lo piensan bien preferirán correr cualquier riesgo antes que engordaros gimiendo en la miseria. ¡La cárcel, el presidio, el patíbulo! Diréis. Pero qué son estas perspectivas comparadas con una vida embrutecida, llena de sufrimientos. El minero que gana su pan en las entrañas de la tierra, sin ver jamás lucir el sol, puede morir de un momento a otro víctima de una explosión de grisú; el pizarrero que deambula por los tejados puede caer y hacerse mil pedazos; el marinero conoce el día de su partida pero ignora si volverá a puerto. Un buen número de obreros cogen enfermedades fatales durante el ejercicio de su oficio, sea agotan, se matan para crear para vosotros; y hasta los gendarmes, los policías, que por un hueso que les dais a roer, encuentran la muerte en la lucha que emprenden contra vuestros enemigos.

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Obstinados en vuestro estrecho egoísmo permanecéis escépticos ante esta visión, ¿no es así? El pueblo tiene miedo, parecéis decir. Lo gobernamos con el miedo de la represión; si grita lo metemos en prisión; si se mueve, lo deportamos al presidio; si sigue, lo guillotinamos. Mal cálculo, señores, creedme. Las penas que infligiréis no son un buen remedio contra los actos de sublevación.

La represión lejos de ser un remedio, un paliativo, no es sino una agravación del mal.

Las medidas correctivas no pueden más que sembrar el odio y la venganza. Es un ciclo fatal.

Desde que hacéis rodar cabezas, desde que llenáis cárceles y presidios, ¿habéis impedido que se manifestara el odio? ¡Responded! Los hechos demuestran vuestra impotencia. Por mi parte sabía que mi conducta no podía tener otra salida que el presidio o el patíbulo. Y podéis ver que esto no me ha impedido actuar. Si opté por el robo no fue por una cuestión de ganancias sino por una cuestión de principios, de derecho. Preferí conservar mi libertad. Mi independencia, mi dignidad de hombre, que hacerme artesano de la fortuna de un amo. En términos más crudos y sin eufemismo alguno he preferido robar antes que ser robado.

También yo repruebo el hecho por el cual un hombre se apropia violentamente y con astucia del fruto del trabajo ajeno. Pero es precisamente por esto que he hecho la guerra a los ricos, ladrones de los bienes de los pobres… También yo quisiera vivir en una sociedad en la que el robo fuera desterrado. No apruebo y no he usado el robo sino como medio de rebelión para combatir el más inicuo de todos los robos: la propiedad individual.

Para destruir un efecto hace falta destruir su causa. Si hay robo es porque hay abundancia de una parte y escasez de otra; es porque todo no pertenece más que a unos pocos. La lucha no acabará hasta que todos los hombres pongan en común sus alegrías y sus penas, sus trabajos y sus riquezas; hasta que todas las cosas pertenezcan a todos.

Anarquista revolucionario he hecho la revolución.

Venga la Anarquía.

Alexandre Marius Jacob

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Libros:
Estos escritos —narraciones, cartas y declaraciones—, seleccionados tras el importante trabajo de recopilación de los textos de Jacob que realizó la editorial francesa L’Insomniaque, van desde la época dorada de «Los trabajadores de la noche» hasta su puesta en libertad tras una larga estancia en el presidio de las Islas del Diablo. Con la excepción de «Por qué he robado», todos ellos estaban inéditos en español.
Por qué he robado
y otros escritos

www.sindominio.net/oxigeno

Écrits d’Alexandre Marius Jacob

http://insomniaqueediteur.org/spip/spip.php?article54

http://www.editions-libertalia.com/librairie/index.php?cPath=45&osCsid=781e57a2b4a4a6a65f8cf14f9bbe42c0

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