EL UNIVERSO PERDIDO DE LOS COMUNES, DEVORADO POR LA PROPIEDAD PRIVADA_”El tema de los comunes es tan importante porque en el proceso de globalización se privatizan todos los aspectos de la vida…” Silvia Federici.

LO COMÚN

paleolitico

Millones de años de vida en la tierra suministraron a los humanos los conocimientos suficientes y necesarios para sobrevivir, sobrevivir es ser capaz de vivir plenamente una especie cualquiera en un medio determinado.

El medio donde se despliega la vida lo pone la tierra, el universo; las habilidades físicas y mentales, los conocimientos necesarios para desarrollar las habilidades físicas  como las sociales para poder  sortear  con éxito las complicaciones que las relaciones implican, las transmite la especie, y la memoria necesaria para comprender los logros y los errores, las transmite la especie.

Todo lo dicho y más que no sé y más que no se puede traducir en palabras,  casi un todo, es lo común. Lo común, el medio indispensable para la supervivencia, está siendo privatizado desde que se inició la civilización,  es decir robado al uso y disfrute responsable, (los bienes comunales siempre se usan con responsabilidad pues el expolio es su destrucción)  de la comunidad. 

Primero algún grupo, dicen antropólogos que neurópata, se colocó por el engaño y la fuerza sobre los demás, empezó a vivir de los demás y a controlarlos, con el invento de la propiedad privada usurparon también el medio. El asalto les ha ocupado miles de años y estamos asistiendo al último acto de apropiación: la desaparición total de los bienes comunales, pues lo que no es conveniente para el poder se borra y se obvia hasta que desaparece de nuestra visión.

El Tejadelo de Sanabria. El aprovechamiento del bosque en Requejo era comunal, aportando a los habitantes del entorno: leña, madera, alimento y cama para el ganado, tintes, lámparas, medicinas, etc.

La pérdida de los bienes comunales, (englobaremos aquí toda la tierra, el aire, la atmósfera, y todo lo que está o vive en la tierra, con el poder absoluto para expoliar, modificar o destruir), y la privatización o  patentización de todos los aspectos de la vida, es ya un hecho. Es evidente que nunca es todo, que el mundo de relaciones comunales está en la misma base del capitalismo y de cualquier actividad humana y el hacer comunal es imprescindible para el capitalismo y no tiene capacidad de integrarlo en el mercado (la reproducción, el cuidado, el trabajo fantasma).

Si nos centramos en la especie humana, ha sido despojada ya de su medio donde desenvolver su vida, no es ya un bien comunal, es privado, se les ha impedido por tanto proporcionarse el sustento por sí misma, construirse un techo, procrear y criar a sus cachorros transmitiéndoles  conocimientos y herramientas imprescindibles para su propia supervivencia. Como consecuencia de esa usurpación es una especie sometida, privada de la libertad de desenvolver la vida y obligada a la esclavitud del trabajo.

Parece ser que en nuestros cerebros permanecen aún, a pesar de la larga y exhaustiva domesticación, los conocimientos necesarios para la supervivencia que han permitido nuestra vida, pues son depósitos que se producen muy lentamente y no se modifican caprichosamente. Ahora son precisamente esos saberes e intuiciones de lo justo y necesario los que entorpecen nuestra adaptación al medio capitalista, que al ser contrario a nuestra felicidad y supervivencia, es detectado como una agresión, pero como ya hemos adquirido referencias caracterológicas que nos hacen rechazar esas percepciones, lo racionalizamos aplicándonos los diagnósticos que publicitan a cerca de nuestro individual ser erróneo y lo asumimos como “defectos personales a superar” , cuando en realidad es una señal de alerta máxima ante un peligro real de supervivencia.

Cada comunidad destruida o impedida es un robo del común necesario para la existencia de la especie. La persecución y la desmembración de las comunidades humanas es objetivo principal de los poderes dominantes de todas las épocas, porque es condición necesaria para conseguir sometimiento temeroso y resignado de cada uno y de cada una de nosotros, desmadrado, a,  ya y  por eso débiles. Cada niña arrancada de la teta y desmadrada en instituciones, será una hembra confusa e incapaz de criar y defender sus crías y mucho menos enseñarles la supervivencia autónoma; cada niño arrancado de la teta y desmadrado en instituciones, será un macho confundido, incapaz de tener la seguridad básica para defender y proveer la vida y a desenvolverse en ella.

Cada nueva patente, cada compra es un nuevo robo, cada plan en marcha, cada operación en desarrollo una expoliación del común. Y la vida se va borrando de nuestro día cada vez más y solo percibimos estereotipos convertidos en mercancía.

Cada rastro de vida recuperada, cada hacer fuera del sistema, cada resistencia a someterse es mantener viva la llama de la vida esperando tiempos mejores

————————–

El silencio es un bien comunal, Ivan Illich: El silencio es un bien comunal-Ivan Illich

. Los nuevos dispositivos de gestión electrónica implican un cambio técnico del entorno humano que para ser benigno debe mantenerse bajo control político (uno que no sea sólo de los expertos).

Distingamos al medio ambiente como bien común del medio ambiente como riqueza.

Commons es una palabra del inglés antiguo. Según mis amigos japoneses, está bastante próxima al significado que iriai tiene aún en japonés. Commons, al igual que iriai,es un término que en la época preindustrial se usaba para designar ciertos aspectos del entorno.

La gente llamaba comunales a aquellas partes del entorno que quedaban más allá de los propios umbrales y fuera de sus posesiones, por las cuales –sin embargo– se tenían derechos de uso reconocidos, no para producir bienes de consumo sino para contribuir al aprovisionamiento de las familias. La ley consuetudinaria que humanizaba el entorno al establecer los bienes comunales era, por lo general, no-escrita. No sólo porque la gente no se preocupó en escribirla, sino porque lo que protegía era una realidad demasiado compleja como para determinarla en párrafos. La ley de bienes comunales regulaba el derecho de paso, de pesca, de caza, de pastoreo y de recolección de leña o plantas medicinales en los bosques.

…en el surgimiento de un nuevo orden capitalista…Las vallas en torno a los bienes comunales inauguraron un nuevo orden ecológico. El cercamiento no sólo transfirió el control de los campos de pastoreo de los campesinos al señor; también marcó un cambio radical en las actitudes de la sociedad frente al entorno natural. Antes, en cualquier sistema jurídico, la mayor parte del entorno se consideraba como bien comunal, con el que la mayoría de la gente podía abastecer sus necesidades básicas sin tener que recurrir al mercado. Después del cercamiento, el entorno natural se tornó principalmente una riqueza al servicio de “empresas” que, al organizar el trabajo asalariado, transformaron la naturaleza en bienes y servicios de los que depende la satisfacción de las necesidades de los consumidores. Esta transformación está en el punto ciego de la economía política.

Qué enorme diferencia vemos en los barrios de la ciudad de México durante los últimos veinte años. Entonces las calles de los barrios eran realmente bienes comunales. Alguna gente las utilizaba para vender hortalizas y carbón de leña. Otros colocaban sus sillas en las aceras para beber café o tequila. Otros se reunían en la calle para decidir quién sería el nuevo representante del vecindario, o para determinar el precio de un asno. Otros conducían sus asnos por entre la multitud, caminando próximos a sus bestias de carga; otros montaban en sus sillas. Los niños jugaban en las zanjas y, aún así, los caminantes podían usar la calle para ir de un sitio a otro.

Las calles no fueron construidas por la gente. Como cualquier otro bien común, la calle misma era el resultado de la gente que allí vivía y tornaba habitable ese espacio. Las viviendas que franqueaban las calles no eran hogares privados en el sentido moderno: garajes para el depósito nocturno de los trabajadores. El umbral separaba aún dos espacios vivientes, uno íntimo y otro común.

Pero ni los hogares en su sentido íntimo ni las calles como bienes comunales sobrevivieron al crecimiento económico.

La calle fue degradada, de bien comunitario a un simple recurso para la circulación de vehículos. La gente ya no puede circular por sus espacios, el tránsito desplaza su movilidad. Sólo puede circular cuando se le acota y se le traslada.

La apropiación del entorno por la minoría fue claramente reconocida como un abuso intolerable. Pero la aún más degradante transformación de las personas en miembros de una fuerza de trabajo industrial y consumidores fue tomada –hasta hace poco– como algo natural.

El cercamiento le niega a la gente el derecho a esa clase de entorno en el cual –a lo largo de la historia– se había fundamentado la economía moral de la subsistencia

Ivan Illich

. El cercamiento permite al burócrata definir la comunidad local como un ente incapaz de proveerse de lo necesario para su propia subsistencia. Las personas se tornan individuos económicos que dependen para su supervivencia de las comodidades producidas para ellos. Gran parte de los movimientos ciudadanos representan una rebelión contra esta inducida redefinición de la gente como consumidores.

Cuando yo nací, para la gente que vivía alejada de las rutas principales, la historia aún fluía lenta, imperceptiblemente. Gran parte del entorno era aún un bien común. La gente vivía en las casas que ella misma había construido; se desplazaba por caminos que eran apisonados por el paso de sus propios animales: era autónoma en la obtención y el aprovechamiento de las aguas; dependía tan sólo de su voz cuando deseaba hablar alto. Todo cambió con mi llegada a Brac. En el mismo barco en el que yo llegué en 1926, arribaba el primer altavoz a la isla. Muy poca gente allí había oído hablar de tal cosa antes. Hasta aquel día, hombres y mujeres hablaban con voces más o menos igualmente potentes. Todo eso cambiaría. El acceso al micrófono determinaría qué voces serían se amplificarían. El silencio dejó de ser un bien común; se tornó un recurso por el que habrían de competir los altavoces. El lenguaje en sí pasó de ser un bien común local a un recurso nacional para la comunicación.

 Así como los bienes comunales de espacio son vulnerables y pueden ser destruidos por la motorización del tránsito, así los bienes comunales de expresión son vulnerables y pueden ser fácilmente destruidos por la usurpación que de ellos ejercen los modernos medios de comunicación.

El silencio, según las tradiciones occidental y oriental, es necesario para que surja la persona. Nos lo arrebatan las máquinas que nos imitan. Fácilmente podemos hacernos cada vez más dependientes de las máquinas para hablar y pensar, del mismo modo que ya somos dependientes de las máquinas para trasladarnos.

Semejante transformación del entorno, del bien común a recursos productivos, constituye la forma básica de la degradación ambiental.

Por desgracia, la importancia de esta transformación ha sido ignorada o minimizada por la ecología política hasta el día de hoy. Es necesario que se le reconozca si pretendemos organizar movimientos para la defensa de lo que aún queda de los bienes comunales. Esta defensa constituye la tarea pública crucial para la acción política actual. Tal tarea debe emprenderse con urgencia, puesto que los bienes comunales pueden existir sin policía, pero los recursos naturales no. Así como sucede con el tránsito, las computadoras requieren policías, en cada vez más cantidad y de formas cada vez más sutiles.

Por definición, las riquezas requieren de la policía para su defensa. Una vez defendidas, su recuperación como bienes comunales se torna más y más difícil. Ésta es una razón especial para tal urgencia.

————————-


SEATTLE

CARTA DEL JEFE INDIO Noah Sealth, 1854

“¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, ni aun el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida. Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿Como podrán ustedes comprarlos? Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante mata de pino, cada grano de arena en las playas, cada gota de roció en los bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto, es sagrada a la memoria y el pasado de mi pueblo. La savia que circula por las venas de los arboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas.

Los muertos del hombre blanco olvidan su país de origen cuando emprenden sus paseos entre las estrellas, en cambio nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra puesto que es la madre de los pieles rojas. Somos parte de la tierra y asimismo ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran águila; estos son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia..

Por todo ello, cuando el Gran Jefe de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras, nos está pidiendo demasiado. También el Gran Jefe nos dice que nos reservara un lugar en el que podemos vivir confortablemente entre nosotros. El se convertirá en nuestro padre, y nosotros en sus hijos. Por ello consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil, ya que esta tierra es sagrada para nosotros. El agua cristalina que corre por los ríos y arroyuelos no es solamente agua, sino que también representa la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos tierras, deben recordar que es sagrada, y a la vez deben enseñar a sus hijos que es sagrada y que cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre… Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed; son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también los suyos, y por lo tanto, deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano…

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. El no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana, sino su enemiga y una vez conquistada sigue su camino, dejando atrás la tumba de sus padres sin importarle. Le secuestra la tierra de sus hijos. Tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres, como el patrimonio de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, la Tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devorara la tierra dejando atrás solo un desierto. No sé, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes. La sola vista de sus ciudades apena la vista del piel roja. Pero quizás sea porque el piel roja es un salvaje y no comprende nada… No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar cómo se abren las hojas de los arboles en primavera o como aletean los insectos. Pero quizá también esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido parece insultar nuestros oídos.

leer más…

Un rio vivo

Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por qué se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes…

¿Dónde está el matorral? Destruido. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia.”

_______________________________

El dominio de lo vernáculo

LO VERNÁCULO _  IVAN ILLICH

“El término vernáculo proviene de una raíz indo-germánica que implica la idea de enraizamiento, raigambre, morada. En latín vernaculum designaba todo lo que había sido criado, tejido, cultivado, hecho en casa”, también era vernáculo todo lo que se obtenía de los commons o ámbitos de comunidad; lo cual era distinto de lo que se obtenía a través del intercambio económico.

Vernáculo, asimismo, se refiere “a todo aquello que un hombre podía defender y proteger aunque no lo haya comprado ni vendido en el mercado”

“El sustento obtenido a través de estructuras de reciprocidad inscritas en cada aspecto de la existencia, diferentes del sustento que

proviene del intercambio monetario o de la distribución vertical”.

Illich retoma el término vernáculo ya que lo considera el más adecuado “para designar las actividades de la gente cuando no actúa movida por las ideas del intercambio”; es decir, para designar todas aquellas “acciones autónomas, fuera del mercado, a través de las cuales la gente satisface sus necesidades cotidianas; acciones que, por su naturaleza misma, escapan del control burocrático”.

Lo vernáculo puede definirse como aquello que no pasa por las manos de los profesionales sino que está controlado de manera autónoma por cada comunidad. El mercado -el sitio en donde los profesionales crean bienes y servicios escasos- nada tiene que ver con lo vernáculo.

Lo vernáculo es una forma de vivir, es la manera particular de preparar la comida, de adquirir la lengua, la forma de diversión, de parir, de vestir; es lo característico de una comunidad específica

 Pese a lo importante que lo vernáculo es para cualquier comunidad, la era industrial, y en especial la era del desarrollo se han encargado de desplazarlo. Es decir, con la era industrial toma importancia un fenómeno homogeneizador que atenta contra lo vernáculo. Las comunidades vernáculas no tienen cabida en un mundo globalizado y homogéneo, el cual es regido por supuestos económicos entre los que sobresale como el más importante el de la escasez.

Las comunidades tradicionales o vernáculas, pese al hostil ataque del mundo moderno y todas sus implicaciones -ataques disfrazados como promesas de bienestar, desarrollo, modernización, educación, etc.- aún subsisten en la mayoría de los países del Sur o subdesarrollado

Los profesionales consideran lo vernáculo como síntoma de atraso, no productivo, folklore, y por tanto; las comunidades vernáculas son vistas como comunidades subdesarrolladas y atrasadas, las cuales dadas sus condiciones deben ser ayudadas para desarrollarse. Ayuda para el desarrollo; ayuda que implica integrar a estas comunidades al gran sistema, o mejor dicho al gran mercado.

Leer más:  LO VERNÁCULO _ Illich, Sicilia, Robert

___________________________________

TODO EN COMÚN,   Peter Linebaugh

Cazadores-recolectoras

… el término ―los comunes‖ abarca todo lo producido por los seres humanos, los países del  mundo, la substancia de la tierra, aire, agua y fuego, la biosfera, el espectro electro-magnético y el universo…el asalto neoliberal a los bienes comunes y la criminalización de los mismos, desde la selva húmeda hasta la aldea…

―Todo en común‖. La frase debería impactar: desahucios en América, demolición de chozas en Sudáfrica, destrucción de bosques en Perú, desecamiento de los ríos, privatización de los recursos en Irak, aniquilación de la aldea africana. En nuestro mundo de privatización neoliberal, la frase se convierte fácilmente en una consigna, si no en una panacea.

…Los iroqueses habían sostenido desde hacía tiempo el espejo del comunalismo ante la privatización europea. Cien años antes de Handsome Lake, Baron Lahontan, que viajó a la tierra de los iroqueses en la década de 1680 escribió: ―las naciones que no están corrompidas por la vecindad de los europeos son extrañas a los conceptos de Meum y Tuum [mío y tuyo], y a todas las leyes, a todos los jueces y a todos los curas‖. Es claramente el mejor de los anarquismos, y como cazador que era, añade, ―hay que estar muy ciego para no darse cuenta de que la Propiedad de los Bienes es la única fuente de todos los desórdenes que confunden a las sociedades europeas‖.

Hacia el final de su vida, Marx estudió a los árabes, los argelinos, la gens iroquesa y el mir ruso. Marx se convenció de que ―la comuna es el eje de la regeneración social en Rusia‖.

comunismo‖. En una de sus famosas cartas a Zasulich escribió: ―La comuna rural [en Rusia] encuentra [al capitalismo en occidente] en un estado de crisis que solo se terminará cuando el sistema social sea eliminado por el retorno de las sociedades modernas al modelo ‗arcaico‘de propiedad comunal.‖

…  Karl Marx anotó: ―cada día a la hora del crepúsculo, una cena en común se servía a todo el cuerpo de la comunidad que acudía.‖ Y con los bienes comunes, la gratitud. Marx anotó que la comida empezaba con un agradecimiento: ―era una exclamación prologada de una sola persona en una tonalidad alta y estridente, que caía después en cadencia hasta el silencio.‖ (Marx, p. 172-3)

—————————

GUILLERMO RENDUELES- psiquiatra

la bendición del trabajo

“En la psiquiatría se recoge tanto la malaria urbana que sufrimos como las falsas respuestas. Las cifras reflejan un malestar, pero el relato del malestar, descontextualizado…

Es un cajón desastre que cuantitativamente te dice muy poco, pero cualitativamente habla de más cosas.

… De una tendencia más profunda que no empieza con la crisis: el proceso de individualización, de la pérdida de cualquier cultura y saber popular

: la psiquiatría, con unos saberes muy débiles pero flexibles, ha conquistado esos espacios de microculturas populares que permitían una asunción colectiva de los malestares y otros enfoques… . La psiquiatría, sabiendo muy poco, es muy flexible, se puede aplicar a todo.

En todos los casos se trata de desubicar, descontextualizar y despolitizar el sufrimiento reduciéndolo a lo íntimo y llevándolo al despacho del psicólogo. ¿Qué se dice a alguien que tiene estrés laboral? Individualízate más, defiéndete más, no te metas en nada, no te comprometas, protégete en tu pequeño mundo, tus pastillas, tus consejos psicológicos…

La psiquiatría produce impotencia.

Son las redes sociales, tradicionales o nuevas, las que mejoran la salud mental. Pero este saber no se desarrolla, se desprecia. Sólo se estudian las vulnerabilidades individuales.

… saberes producidos a partir del propio cuerpohan sido colonizados y reconvertidos… Aquellas técnicas espontáneas del saber común de las mujeres han sido sepultadas bajo la tecnificación

Si se lograra colectivizar ese sufrimiento, que no parte de lo íntimo como dicen, sino de las relaciones sociales, desde luego sería un motor de transformación social. Porque el único remedio real consiste en crear redes seguras, estables, serenas. Lo único que existe contra la agarofobia o los miedos es que la calle sea siempre un sitio donde haya alguien que pueda echarte una mano si te pasa algo. Los críos que juegan en la calle y se pueden alejar sin tener miedo son los que saben que su madre siempre va estar allí si se pierden.

La ansiedad viene por el contrario de no poder confiar en nada ni en nadie. La tristeza y los malestares son un fermento

Pieter_Bruegel_the_Elder-_The_Corn_Harvest_(August)

del que podría salir fuerza revolucionaria…”

“…La gente ha sido desposeída de sus saberes comunes para criar hijos, para el sexo, para envejecer, para luchar contra la explotación laboral y necesita técnicos que provistos de saberes psi le enseñen a vivir. Psicopedagogos para criar hijos sanos mentalmente, sexólogos para concebirlos, psicólogos para hacer duelo por la muerte de los deudos, gerontopsicólogos para envejecer saludablemente y neuropsiquiatras contra el mobbing (…) Ambos ofrecen lo que no pueden dar: remedios técnicos para resolver sufrimientos sin romper los marcos de la situación que genera esos dolores y que no son otros que individualismo o el mercado
…Depsiquiatrizar o depsicologizar la vida cotidiana supone recuperar un saber común que antes tenía la mayoría de la gente para gestionar las situaciones de sufrimiento o conflicto sin recurrir a unos técnicas psi o una pastillas con dudosa o excesiva eficacia (las pastillas psiquiátricas son a veces demasiado eficaces y permiten tolerar situaciones intolerables adormeciendo los sentimientos que permiten cambiarlas)… “

————————-

Entrevista en Traficantes de sueños a SILVIA FEDERICI

“El tema de los comunes es tan importante porque en el proceso de globalización se privatizan todos los aspectos de la vida, incluido el cuerpo, bienes materiales y tierras comunales. Frente a esta desposesión, nos damos cuenta de la importancia de todo lo que estamos perdiendo.

Siempre actúan contra la gestión colectiva de los medios básicos de subsistencia. En los últimos 10 años ha habido una política clara del Banco Mundial para forzar a los países a cambiar las leyes para que se restrinja ese uso comunal. El cercamiento es ya extenso,  el invento de las patentes, del conocimiento, patentes de los genes, de vegetales…

Este ataque que se produce en todos los ámbitos de la vida es un ataque a las formas de relación sociales, a todo el acerbo cultural heredado. La fuerza política de los comunes ahora señala que hay una forma de organización común que no pasa ni por el mercado ni por el estado. Ofrecen una alternativa Por una parte nos permiten la noción de que podemos reapropiarnos de una serie de recursos que han sido privatizados y que necesitamos si queremos recuperar la vida. Al mismo tiempo enseñan que hay una forma de organizarse de forma colectiva, de recuperar una forma de relacionarse. La lucha por los comunes ha despertado a la situación indígena, los comunes están todavía alrededor nuestro y sin ellos nuestra vida no sería posible. A la vez que hay privatización, está la capacidad que tenemos de hablar que se basa en lo común.

La institucionalización de los comunes, es otro peligro, el Banco Mundial implementa la protección de patrimonios de la humanidad y lo que hace es ocuparlo por el turismo y destruirlo convirtiéndolo en mercancía. La privatización de todo no le viene bien al poder. Los comunes están alrededor de nosotros y se toma el papel de reproducción como una gestión de los comunes. Pero no debemos confundir una gestión común de los recursos con un trabajo de las mujeres no remunerado. El trabajo y el cuerpo de las mujeres se han constituido en un común negativo, algo que cualquiera puede coger y utilizar. Eso hace que este trabajo sea considerado como un trabajo común y no lo es en absoluto, porque este trabajo de reproducción está inmerso en un una sociedad monetarizada. Las mujeres están creando y manteniendo los comunes, mucha gente puede sobrevivir por este trabajo y no se tiene en cuenta”

http://www.traficantes.net/index.php/trafis/libreria/noticias/silvia_federici_en_madrid_actos_de_presentacion_de_su_libro_caliban_y_la_bruja

————————–

El Derecho de lo común

Carlos Rivera LugoRebelión

fiesta campesina

 Todo encantamiento ha terminado: con ello el reino de la posibilidad reside por entero en nuestras comunes y potentes mano.

Antonio Negri, Fin de siglo

“… Parafraseando a ese genial sociólogo jurídico, el austriaco Eugen Ehrlich, es el Derecho vivo del pueblo que se va liberando de las cadenas del Derecho estatal para trascender el Derecho muerto de éste: el de los textos de las leyes, los códigos, los reglamentos, las órdenes ejecutivas y las decisiones judiciales, así como las prácticas institucionales que las prescriben. El Derecho estatal crecientemente es desplazado hacia la periferia de la vida social, económica y política. En su lugar, se van constituyendo como nuevo centro de gravedad del Derecho aquellas fuentes materiales más ricas, pertinentes y esperanzadoras como lo son, precisamente, las experiencias de lo común. Son nuestras luchas, pero también nuestras construcciones; es aquello que apalabramos, así como nuestros saberes; son nuestras riquezas naturales; es la autodeterminación y la soberanía como la gobernanza de todos, por todos y para todos. Lo común es nuestro modo históricamente determinado de estar juntos y cooperar los unos con los otros en torno a fines consensuados. Lo común se realiza en la socialización cabal de su gestión y producto. Lo común se encarna en todos y todas. Lo común es de todos y todas.

Lo que justamente hace que lo común se vaya afincando progresivamente como eje de este Derecho vivo es su condición como expresión de la vida misma…”

————————————-

“LA DEMOCRACIA DE LA MULTITUD” 2004. Michael Hadt y Antonio Negri.

 “…paradójicamente, lo común aparece en ambos extremos de la producción biopolítica: es el producto final y es condición preliminar de la producción.

Lo común es al mismo tiempo natural y artificial, es nuestra primera, segunda, tercera y enésima naturaleza. Por lo tanto, no hay singularidad que no se halle, en sí misma, establecida en lo común.

No hay comunicación que no esté sostenida por una conexión común y puesta en práctica a través de ella. No hay producción que no sea cooperación fundada en la comunalidad. En este tramado biopolítico, las multitudes interactúan con otras multitudes, y desde los miles de untos de intersección, desde los miles de rizomas que enlazan estas producciones multitudinarias, desde las miles de reflexiones nacidas en cada singularidad, emerge inevitablemente la vida de la multitud.

las_espigadoras- Millet-1848

La multitud es un conjunto difuso de singularidades que produce una vida común; es una especie de carne social que se organiza a sí misma en un nuevo cuerpo social. Esto es lo que defiende a la biopolítica. Lo común, que es al mismo tiempo un resultado artificial y un fundamento constitutivo, es lo que configura la sustancia móvil y flexible de la multitud. Desde el punto de vista ontológico, el poder constituyente de la multitud es la expresión de esta complejidad y la clave que recorre lo común biopolítico para expresarlo aún más amplia y eficazmente.

Desde el punto de vista sociológico, el poder constituyente de la multitud se hace presente en las redes de cooperación y comunicación del trabajo social. La relación de lo común con la multitud, que se presenta paradójica desde el punto de vista ontológico, por el hecho de que lo común es al mismo tiempo precondición y resultadode la producción de la multitud, aparece ahora, en términos sociales y todavía más en términos de trabajo, perfectamente exenta de problemas. Como hemos afirmado anteriormente, hoy se verifica una progresiva transformación en lo común de las diversas formas de trabajo en toda la economía y a lo largo y ancho del mundo. Estamos asistiendo al declive de las divisiones antes inquebrantables entre los trabajadores agrícolas y los obreros industriales, entre las clases trabajadoras y los pobres, etc. En su lugar, el carácter cada vez más común del trabajo en todos los sectores asigna una nueva importancia al conocimiento, a la información, a las relaciones afectivas, a la cooperación y a la comunicación. Aunque cada forma de trabajo sigue siendo singular, todas ellas desarrollan bases comunes, que hoy día tienden a convertirse en condición de toda producción económica, y a su vez, la producción misma produce lo común: relaciones comunes, conocimientos comunes, etc. La producción basada en la cooperación y la comunicación permite entender con total claridad cómo lo común es la creación de una nueva comunalidad. De manera similar, tampoco puede tener lugar la comunicación sin una base común, y el resultado de la comunicación es una nueva expresión

común. La producción de la multitud lanza lo común a una espiral de círculos virtuosos cada vez más amplios. Esta producción creciente de lo común no niega en modo alguno la singularidad de las subjetividades que constituyen la multitud. De hecho hay un intercambio recíproco entre las singularidades y la multitud en su conjunto, que afecta a ambos y que tiende a formar un tipo de motor constituyente. Tal producción común de la multitud implica una forma de poder constituyente, por cuanto las propias redes de la producción cooperativa designan una lógica institucional de la sociedad. Las redes de la producción social proporcionan una lógica institucional capaz de sustentar una nueva sociedad. Por lo tanto, el trabajo social de la multitud conduce directamente a la proposición de la multitud como poder constituyente.

——————————-

La renta garantizada como proceso constituyente._ Antonella Corsani y Maurizio Lazzarato

Multitudes

“Estamos confrontados con una acumulación capitalista que ya no se funda solamente sobre la explotación del trabajo en el sentido industrial del término, sino sobre la explotación del conocimiento, de lo viviente, de la salud, del tiempo libre, de la cultura, los recursos relacionales entre individuos (comunicación, socialización, sexo), del imaginario, de la formación, del hábitat etc. Lo que se produce y se vende, no son ni siquiera bienes materiales o inmateriales, sino formas de vida, formas de comunicación, estándar de socialización, educativos, de percepción, de vivienda, de transporte, etc.

La explosión de los servicios está directamente vinculada a esta evolución, y ya no se trata exclusivamente de unos servicios industriales, sino dispositivos que organizan y controlan “formas de vida”. Para la acumulación del capital, las diferencias étnicas, religiosas y culturales se hacen mercancías con el mismo título que la reproducción biológica de la vida. La vida y sus diferencias se hacen unos

Espigadores y espigadoras

factores de valorización para un capital siempre más nómada.

La globalización que estamos viviendo no es ni siquiera extensiva (deslocalización, etc.), sino tan intensiva, y concierne tanto a los recursos cognoscitivos, culturales, afectivos y comunicativos (la vida de los individuos) como los territorios, los patrimonios genéticos (humanos, vegetales y animales), los recursos de la vida de las especies y del planeta (el agua, el aire, etc.). Esta “puesta al trabajo” de la vida por un capital cada vez más globalizado, deviene posible por las lógicas neoliberales, es generadora de inseguridad. Inseguridad y riesgos de la vida en su globalidad, y no más del trabajo como en el fordismo: de la pobreza a la vaca loca, de la exclusión al Sida, del problema de la vivienda a la” identidad sexual “, son los fundamentos de la vida misma que son removidos.

Debemos resistir a las políticas neoliberales, pero a partir de la afirmación, en positivo, de la potencia de esta “vida”. Es decir, debemos pensar más allá del trabajo y más allá de sus formas clásicas de explotación, lo que no significa negar la explotación, sino comprenderla en este contexto más amplio.”

——————————————-

Antonio Orihuela:

CONSTRUIR LO COMÚN

¿Cómo pueden crecer los arbolillos

bajo toda la nieve del invierno? (Bertold Brecht)

Se puede, a pesar de todo. A pesar de que “negras tormentas agitan los aires”, podemos “cambiar el mundo de base”. Depende de nosotros, de nuestra voluntad, de nuestra tenacidad, de nuestro valor.

“Las cosas se hacen reales cuando las gentes las hacen reales”.

La memoria de nuestros muertos viene en auxilio.

“Los muertos indóciles

sin nombre en sus tumbas”

nos recuerdan la rebelión interminable y orgullosa de los esclavos. La memoria, como un manantial, del que brotan palabras

“mascullando revolución,

comunismo libertario

el topatós”.

Ellos nos quieren zombis de su Mercado y de sus neurosis de poder. Nosotros podemos construir lo común, las formas de socialización y de humanidad que nos han robado o impedido. Apoyo mutuo, conciencia y solidaridad de clase, desobediencia, viejas y novísimas palabras para detener la locura organizada.

“Nuestra vida debe ser enemiga del capitalismo” y para ello debemos apagar nuestra muerte,

“llenarnos de lentitud, de fiesta, de sentido”.

“Dejar de ser ellos,

renunciar a ser como ellos,

ni un minuto más ellos”

reapropiarnos de nuestro tiempo

——————————-

Conocimiento colectivo, memoria de lo común.   Antonio Orihuela

Debería ser obvio que la inteligencia es, ante todo, un producto social, unión no sólo de ideas sino, sobre todo, de personas…

El control y apropiación de la inteligencia colectiva por parte del Capital implica una nueva batalla sobre los derechos de propiedad del conocimiento o, lo que es lo mismo, sobre los lugares por donde cortar los «saberes sociales acumulados» por los que no pagamos ningún derecho, del flujo de la producción de conocimiento que definen los segmentos de trabajo cognitivo controlados por el Capital. En palabras de Negri «la explotación de lo común se ha convertido en el locus de la plusvalía». ..

Se trata, en suma, de privatizar lo abundante y hacerlo escaso, de hacer pagar al ciudadano por lo que ya usa.

Nuestra capacidad de cooperación es el arma más impecable contra el capitalismo. Por encima de los efectos tangibles que produce, la cooperación supone la puesta en valor de unos principios no sólo ajenos y antagónicos al sistema capitalista, sino que preexisten a él como autorresponsabilidad, voluntariedad participativa, solidaridad, responsabilidad social y compromiso hacia los demás.

conocimiento colectivo, memoria de lo común- antonioorihuela

____________________________________

“Comunal no es municipal. Otra vez el estado contra el pueblo” de F. Romero.

“Comunal es un régimen especial de gestión directa de los vecinos de bienes muebles y sobretodo inmuebles, de carácter ancestral. Lo que está bajo gestión comunal no puede ser enajenable y su explotación no puede ser nunca exclusiva para un individuo o una institución. Lo municipal es lo que depende de la gestión de los ayuntamientos, que no son los vecinos, sino los gobiernos locales cuyos intereses no son los mismos que los de los vecinos por mucho que se diga lo conrrario.”

Leer…  Comunal no es municipal.

___________________________________

Les glaneurs et la glaneuse  (Los espigadores y la espigadora) un documental  de Agnès Varda  

El primero de ocho videos:

_________________________________

La defensa de los bienes comunales Colombia: si luchamos por el territorio es porque allí está la defensa del bien común

https://losmovimientoscontraatacan.wordpress.com/2012/03/03/colombia-la-defensa-de-los-bienes-comunes/

________________________________-

Anuncios

ALEXANDRE MARIUS JACOB- El robo es la restitución, la recuperación de la posesión. El derecho de vivir no se mendiga, se toma.

jacob et sa mére

Alexandre Marius Jacob-

Los trabajadores de la noche

El trabajo, lejos de repugnarme, me agrada. Lo que me ha repugnado es tener que sudar sangre y agua por la limosna de un salario, crear riquezas de las cuales seré despojado. En una palabra, me ha repugnado darme a la prostitución del trabajo. La mendicidad es el envilecimiento, la negación de cualquier dignidad.

Cualquier hombre tiene derecho al banquete de la vida.

El derecho de vivir no se mendiga, se toma.

El robo es la restitución, la recuperación de la posesión.

Prefiero ser un cínico consciente de mis derechos que un autómata, que una cariátide.

Considérense dichosos de que este prejuicio haya calado en el pueblo, pues es vuestro mejor gendarme.

Pero poned atención; todo tiene un tiempo. Todo lo que se construye, edificado por la astucia y la fuerza, la astucia y la fuerza pueden demolerlo.

Si hay robo es porque hay abundancia de una parte y escasez de otra; es porque todo no pertenece más que a unos pocos. La lucha no acabará hasta que todos los hombres pongan en común sus alegrías y sus penas, sus trabajos y sus riquezas; hasta que todas las cosas pertenezcan a todos.

…Yo he vivido y ya puedo morir.

————————-

jacob

Alexandre Marius Jacob nació el 27 de septiembre de 1879 en Marsella, en el seno de una familia obrera.
Siendo aprendiz de tipógrafo, comienza a frecuentar círculos anarquistas y a estudiar a autores como Stirner y Proudhon.

En 1900 organiza su red de ‘robo científico’. Su banda, Los Trabajadores de la Noche, comete cerca de 150 asaltos en tres años.

Sus peripecias vitales han dejado necesariamente una poderosa huella: la red de «robo científico» que tejió junto a sus compañeros ha servido de inspiración en más de una ocasión a la literatura —los casos más sonados son Arsenio Lupin y El ladrón de Georges Darien—, y su actitud ha influido en la forma de actuar de diferentes generaciones de rebeldes sociales desde entonces hasta nuestros días.

La banda que Alexandre Jacob formara con su compañera Rose Roux, su madre Marie Berthou y otros camaradas se proponía practicar el robo de manera científica –se dividen Francia en tres partes según la red ferroviaria-  como medio de ataque contra el mundo de los poderosos y como perturbación social.

No se permitía lujos, nunca bebía alcohol, apenas comía carne y se interesaba seriamente por las artes y las ciencias. También era incansable: durante su estancia en prisión, estudió derecho «para conocer mejor las normas y las leyes y violarlas mejor ».

Detenido en 1905, fue condenado a trabajos forzados a perpetuidad en el penal de la Guyana, condena que, gracias a la acción de sus compañeros y de otras personalidades, pudo eludir en parte y regresar a Francia en 1928. Trató de fugarse en dieciocho ocasiones y soportó numerosos castigos. Sobrevivió con la venta ambulante de telas, pero sin apartarse de su trayectoria anarquista.

Aunque no se tienen pruebas que lo verifiquen, se cree que en 1936 estuvo tratando de ayudar a los anarquistas catalanes a conseguir armas, pero no hay documentos que lo atestigüen. Léo Malet le conoció en esa época y siempre recordaría «su impresionante humor negro». De lo que aconteció en la vida de Jacob, tanto en este periodo, como el posterior de la ocupación nazi de Francia, nada sabemos.

El 28 de agosto de 1954 se suicidó en Bois-Saint-Denis, donde residía. Se inyectó una sobredosis de morfina y dejó abierta una estufa.

Unos días antes, se había despedido de sus amigos:

«Os dejo sin desesperación, con la sonrisa en los labios y la paz en el corazón. Sois demasiado jóvenes para poder apreciar el placer que proporciona irse gozando de excelente salud, burlándose de todas las enfermedades que acechan a la vejez. Allá están todas estas asquerosas reunidas, listas para devorarme. Pero voy a defraudarlas. Yo he vivido y ya puedo morir».

———————————————————————————–

“Por qué he robado”

Del 8 al 22 de marzo de 1905, tiene lugar en la audiencia de Amiens (Francia) el proceso contra los trabajadores de la noche detenidos

journal du peuple

desde 1903, detención que ponía fin a una actividad de tres años con más de 150 robos en domicilios, hoteles, castillos e iglesias.

La audiencia de Amiens les condenó a muchos años de cárcel y, a algunos, como al mismo Jacob, a trabajos forzados de por vida.

Presentado recurso de casación, Marius Jacob es condenado en Orleans, el 24 de julio de 1905, a veinte años de trabajos forzados, y será deportado al penal de la Guayana francesa, donde permanecerá desde 1906 hasta finales de 1925, tiempo en el que intentará una veintena de evasiones, y pasará varios años en celdas de castigo.

Este es el texto de denuncia que Jacob leyó ante los jueces de la audiencia de Amiens.

Señores (jueces):

Ahora sabéis quien soy: un rebelde que vive del producto de sus robos. Aún más: he incendiado hoteles y he defendido mi libertad contra la agresión de los agentes del poder. He puesto al descubierto toda mi existencia de lucha; la someto, como un problema, a vuestras inteligencias. No reconociendo a nadie el derecho de juzgarme, no imploro ni perdón ni indulgencia.

Nada solicito a quienes odio y desprecio. ¡Sois los más fuertes! Disponed de mí de la manera que lo entendáis, mandarme al presidio o al patíbulo, ¡poco me importa! Pero antes de separarnos, dejarme deciros unas últimas palabras.

Ya que me reprocháis sobre todo ser un ladrón, es útil definir lo que es el robo.

Para mí, el robo es la necesidad que siente cualquier hombre de coger aquellos que necesita. Esta necesidad se manifiesta en cualquier cosa: desde los astros que nacen y mueren igual que los seres, hasta el insecto que se mueve por el espacio, tan pequeño, tan ínfimo que nuestros ojos pueden apenas distinguirlos. La vida no es sino robos y masacres. Las plantas, los animales se devoran ente ellos para subsistir. Uno no nace sino para servir de pasto al otro; a pesar del grado de civilización, de perfeccionabilidad, el hombre no se sustrae a esta ley si no es bajo pena de muerte. Mata las plantas y los animales para alimentarse de ellos. Rey de los animales, es insaciable.

Aparte de los objetos alimenticios que le aseguran la vida, el hombre se alimenta de aire, de agua y de luz. Ahora bien ¿se ha visto alguna vez a dos hombres disputarse, degollarse por estos alimentos? No que yo sepa. Sin embargo son los alimentos más preciosos sin los cuales un hombre no puede vivir. Podemos estar varios días sin absorber substancias por las que nos hacemos esclavos. ¿Podemos hacer igual con el aire? Ni siquiera un cuarto de hora. El agua forma las tres cuartas partes de nuestro organismo y nos es indispensable para mantener la elasticidad de nuestros tejidos. Sin el calor, sin el sol, la vida sería imposible.

Luego, cualquiera coge, roba estos alimentos. ¿Se hace de ello un crimen, un delito? ¡Cierto que no! ¿Por qué se reserva el resto? Porque comporta un gasto de energía, una suma de trabajo. Pero el trabajo es lo propio de una sociedad, es decir la asociación de todos los individuos para alcanzar, con poco esfuerzo, el máximo de felicidad. ¿Es ésta la imagen de lo que hay? ¿Se basan vuestras instituciones en una organización de este tipo? La verdad demuestra lo contrario. Cuanto más trabaja un hombre, menos gana; cuanto menos produce, más beneficio obtiene.

El mérito no se tiene pues en consideración. Sólo los audaces se hacen con el poder y corren a legalizar sus rapiñas. De arriba debajo de la escala social no hay más que bellaquería de una parte e idiotez de la otra. ¿Cómo queríais que pleno de estas verdades, respetara tal estado de cosas?

Un comerciante de alcohol o un dueño de burdel se enriquecen, mientras que un hombre de genio va a morir de miseria en un camastro de hospital. El panadero que amasa el pan lo tiene en falta; el zapatero que confecciona miles de zapatos enseña sus dedos del pie; el tejedor que fabrica montones de ropa no tiene con que cubrirse; el albañil que construye castillos y palacios carece de aire en su infecto cuartucho. Aquellos que producen todas las cosas, nada tienen, y los que nada producen lo tienen todo.

Tal estado de cosas no puede sino producir el antagonismo entre las clases trabajadoras y la clase poseedora, es decir holgazana. Surge la lucha y el odio golpea.

Llamáis a un hombre “ladrón y bandido”, le aplicáis el rigor de la ley sin preguntaros si él puede ser otra cosa. ¿Se ha visto alguna vez a un rentista hacerse ratero? Confieso no conocer a ninguno. Pero yo que no soy ni rentista ni propietario, que no soy más que un hombre que sólo tiene sus brazos y su cerebro para asegurar su conservación, he tenido que comportarme de otro modo. La sociedad no me concedía más que tres clases de existencia: el trabajo, la mendicidad o el robo. El trabajo, lejos de repugnarme, me agrada, el hombre no puede estar sin trabajar, sus músculos, su cerebro poseen una cantidad de energía para gastar. Lo que me ha repugnado es tener que sudar sangre y agua por la limosna de un salario, crear riquezas de las cuales seré despojado. En una palabra, me ha repugnado darme a la prostitución del trabajo. La mendicidad es el envilecimiento, la negación de cualquier dignidad. Cualquier hombre tiene derecho al banquete de la vida.

El derecho de vivir no se mendiga, se toma.

El robo es la restitución, la recuperación de la posesión. En vez de encerrarme en una fábrica, como en un presidio; en vez de mendigar aquello a lo que tenía derecho, preferí sublevarme y combatir cara a cara a mis enemigos haciendo la guerra a los ricos, atacando sus bienes.

Ciertamente,  puedo concebir que ustedes hubieran preferido que me sometiera a vuestras leyes;

que, obrero dócil y rendido, hubiese creado riquezas a cambio de un salario irrisorio y, una vez el cuerpo ya usado y el cerebro embrutecido, hubiese ido a reventar en un rincón de la calle. Entonces no me llamaríais “bandido cínico”, sino “obrero honesto”. Usando la adulación me hubierais incluso impuesto la medalla del trabajo. Los curas prometen el paraíso a sus embaucados; ustedes, ustedes son menos abstractos, les ofrecéis papel mojado.

Os agradezco tanta bondad, tanta gratitud, señores. Prefiero ser un cínico consciente de mis derechos que un autómata, que una cariátide.

Desde que tuve conciencia me dediqué al robo sin ningún escrúpulo. No entro en vuestra pretendida moral que predica el respeto a la propiedad como una virtud, mientras que en realidad no hay peores ladrones que los propietarios.

Considérense dichosos de que este prejuicio haya calado en el pueblo, pues es vuestro mejor gendarme. Conociendo la impotencia de la ley, de la fuerza, mejor dicho, habéis hecho de él el más sólido de vuestros protectores. Pero poned atención; todo tiene un tiempo. Todo lo que se construye, edificado por la astucia y la fuerza, la astucia y la fuerza pueden demolerlo.

El pueblo evoluciona cada día. Mirad que todos los muertos de hambre, todos los miserables, en una palabra, todas vuestras víctimas, instruidos por estas verdades, conscientes de sus derechos, armados con palancas, no vayan a asaltar vuestros domicilios para retomar las riquezas que ellos han creado y que vosotros les habéis robado. ¿Creéis que serían más desgraciados? Creo que todo lo contrario. Si se lo piensan bien preferirán correr cualquier riesgo antes que engordaros gimiendo en la miseria. ¡La cárcel, el presidio, el patíbulo! Diréis. Pero qué son estas perspectivas comparadas con una vida embrutecida, llena de sufrimientos. El minero que gana su pan en las entrañas de la tierra, sin ver jamás lucir el sol, puede morir de un momento a otro víctima de una explosión de grisú; el pizarrero que deambula por los tejados puede caer y hacerse mil pedazos; el marinero conoce el día de su partida pero ignora si volverá a puerto. Un buen número de obreros cogen enfermedades fatales durante el ejercicio de su oficio, sea agotan, se matan para crear para vosotros; y hasta los gendarmes, los policías, que por un hueso que les dais a roer, encuentran la muerte en la lucha que emprenden contra vuestros enemigos.

josette-Duc-derniére-compagne--jacob

Obstinados en vuestro estrecho egoísmo permanecéis escépticos ante esta visión, ¿no es así? El pueblo tiene miedo, parecéis decir. Lo gobernamos con el miedo de la represión; si grita lo metemos en prisión; si se mueve, lo deportamos al presidio; si sigue, lo guillotinamos. Mal cálculo, señores, creedme. Las penas que infligiréis no son un buen remedio contra los actos de sublevación.

La represión lejos de ser un remedio, un paliativo, no es sino una agravación del mal.

Las medidas correctivas no pueden más que sembrar el odio y la venganza. Es un ciclo fatal.

Desde que hacéis rodar cabezas, desde que llenáis cárceles y presidios, ¿habéis impedido que se manifestara el odio? ¡Responded! Los hechos demuestran vuestra impotencia. Por mi parte sabía que mi conducta no podía tener otra salida que el presidio o el patíbulo. Y podéis ver que esto no me ha impedido actuar. Si opté por el robo no fue por una cuestión de ganancias sino por una cuestión de principios, de derecho. Preferí conservar mi libertad. Mi independencia, mi dignidad de hombre, que hacerme artesano de la fortuna de un amo. En términos más crudos y sin eufemismo alguno he preferido robar antes que ser robado.

También yo repruebo el hecho por el cual un hombre se apropia violentamente y con astucia del fruto del trabajo ajeno. Pero es precisamente por esto que he hecho la guerra a los ricos, ladrones de los bienes de los pobres… También yo quisiera vivir en una sociedad en la que el robo fuera desterrado. No apruebo y no he usado el robo sino como medio de rebelión para combatir el más inicuo de todos los robos: la propiedad individual.

Para destruir un efecto hace falta destruir su causa. Si hay robo es porque hay abundancia de una parte y escasez de otra; es porque todo no pertenece más que a unos pocos. La lucha no acabará hasta que todos los hombres pongan en común sus alegrías y sus penas, sus trabajos y sus riquezas; hasta que todas las cosas pertenezcan a todos.

Anarquista revolucionario he hecho la revolución.

Venga la Anarquía.

Alexandre Marius Jacob

————————————————————————————-

Libros:
Estos escritos —narraciones, cartas y declaraciones—, seleccionados tras el importante trabajo de recopilación de los textos de Jacob que realizó la editorial francesa L’Insomniaque, van desde la época dorada de «Los trabajadores de la noche» hasta su puesta en libertad tras una larga estancia en el presidio de las Islas del Diablo. Con la excepción de «Por qué he robado», todos ellos estaban inéditos en español.
Por qué he robado
y otros escritos

www.sindominio.net/oxigeno

Écrits d’Alexandre Marius Jacob

http://insomniaqueediteur.org/spip/spip.php?article54

http://www.editions-libertalia.com/librairie/index.php?cPath=45&osCsid=781e57a2b4a4a6a65f8cf14f9bbe42c0

————————————–