EL UNIVERSO PERDIDO DE LOS COMUNES, DEVORADO POR LA PROPIEDAD PRIVADA_”El tema de los comunes es tan importante porque en el proceso de globalización se privatizan todos los aspectos de la vida…” Silvia Federici.

LO COMÚN

paleolitico

Millones de años de vida en la tierra suministraron a los humanos los conocimientos suficientes y necesarios para sobrevivir, sobrevivir es ser capaz de vivir plenamente una especie cualquiera en un medio determinado.

El medio donde se despliega la vida lo pone la tierra, el universo; las habilidades físicas y mentales, los conocimientos necesarios para desarrollar las habilidades físicas  como las sociales para poder  sortear  con éxito las complicaciones que las relaciones implican, las transmite la especie, y la memoria necesaria para comprender los logros y los errores, las transmite la especie.

Todo lo dicho y más que no sé y más que no se puede traducir en palabras,  casi un todo, es lo común. Lo común, el medio indispensable para la supervivencia, está siendo privatizado desde que se inició la civilización,  es decir robado al uso y disfrute responsable, (los bienes comunales siempre se usan con responsabilidad pues el expolio es su destrucción)  de la comunidad. 

Primero algún grupo, dicen antropólogos que neurópata, se colocó por el engaño y la fuerza sobre los demás, empezó a vivir de los demás y a controlarlos, con el invento de la propiedad privada usurparon también el medio. El asalto les ha ocupado miles de años y estamos asistiendo al último acto de apropiación: la desaparición total de los bienes comunales, pues lo que no es conveniente para el poder se borra y se obvia hasta que desaparece de nuestra visión.

El Tejadelo de Sanabria. El aprovechamiento del bosque en Requejo era comunal, aportando a los habitantes del entorno: leña, madera, alimento y cama para el ganado, tintes, lámparas, medicinas, etc.

La pérdida de los bienes comunales, (englobaremos aquí toda la tierra, el aire, la atmósfera, y todo lo que está o vive en la tierra, con el poder absoluto para expoliar, modificar o destruir), y la privatización o  patentización de todos los aspectos de la vida, es ya un hecho. Es evidente que nunca es todo, que el mundo de relaciones comunales está en la misma base del capitalismo y de cualquier actividad humana y el hacer comunal es imprescindible para el capitalismo y no tiene capacidad de integrarlo en el mercado (la reproducción, el cuidado, el trabajo fantasma).

Si nos centramos en la especie humana, ha sido despojada ya de su medio donde desenvolver su vida, no es ya un bien comunal, es privado, se les ha impedido por tanto proporcionarse el sustento por sí misma, construirse un techo, procrear y criar a sus cachorros transmitiéndoles  conocimientos y herramientas imprescindibles para su propia supervivencia. Como consecuencia de esa usurpación es una especie sometida, privada de la libertad de desenvolver la vida y obligada a la esclavitud del trabajo.

Parece ser que en nuestros cerebros permanecen aún, a pesar de la larga y exhaustiva domesticación, los conocimientos necesarios para la supervivencia que han permitido nuestra vida, pues son depósitos que se producen muy lentamente y no se modifican caprichosamente. Ahora son precisamente esos saberes e intuiciones de lo justo y necesario los que entorpecen nuestra adaptación al medio capitalista, que al ser contrario a nuestra felicidad y supervivencia, es detectado como una agresión, pero como ya hemos adquirido referencias caracterológicas que nos hacen rechazar esas percepciones, lo racionalizamos aplicándonos los diagnósticos que publicitan a cerca de nuestro individual ser erróneo y lo asumimos como “defectos personales a superar” , cuando en realidad es una señal de alerta máxima ante un peligro real de supervivencia.

Cada comunidad destruida o impedida es un robo del común necesario para la existencia de la especie. La persecución y la desmembración de las comunidades humanas es objetivo principal de los poderes dominantes de todas las épocas, porque es condición necesaria para conseguir sometimiento temeroso y resignado de cada uno y de cada una de nosotros, desmadrado, a,  ya y  por eso débiles. Cada niña arrancada de la teta y desmadrada en instituciones, será una hembra confusa e incapaz de criar y defender sus crías y mucho menos enseñarles la supervivencia autónoma; cada niño arrancado de la teta y desmadrado en instituciones, será un macho confundido, incapaz de tener la seguridad básica para defender y proveer la vida y a desenvolverse en ella.

Cada nueva patente, cada compra es un nuevo robo, cada plan en marcha, cada operación en desarrollo una expoliación del común. Y la vida se va borrando de nuestro día cada vez más y solo percibimos estereotipos convertidos en mercancía.

Cada rastro de vida recuperada, cada hacer fuera del sistema, cada resistencia a someterse es mantener viva la llama de la vida esperando tiempos mejores

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El silencio es un bien comunal, Ivan Illich: El silencio es un bien comunal-Ivan Illich

. Los nuevos dispositivos de gestión electrónica implican un cambio técnico del entorno humano que para ser benigno debe mantenerse bajo control político (uno que no sea sólo de los expertos).

Distingamos al medio ambiente como bien común del medio ambiente como riqueza.

Commons es una palabra del inglés antiguo. Según mis amigos japoneses, está bastante próxima al significado que iriai tiene aún en japonés. Commons, al igual que iriai,es un término que en la época preindustrial se usaba para designar ciertos aspectos del entorno.

La gente llamaba comunales a aquellas partes del entorno que quedaban más allá de los propios umbrales y fuera de sus posesiones, por las cuales –sin embargo– se tenían derechos de uso reconocidos, no para producir bienes de consumo sino para contribuir al aprovisionamiento de las familias. La ley consuetudinaria que humanizaba el entorno al establecer los bienes comunales era, por lo general, no-escrita. No sólo porque la gente no se preocupó en escribirla, sino porque lo que protegía era una realidad demasiado compleja como para determinarla en párrafos. La ley de bienes comunales regulaba el derecho de paso, de pesca, de caza, de pastoreo y de recolección de leña o plantas medicinales en los bosques.

…en el surgimiento de un nuevo orden capitalista…Las vallas en torno a los bienes comunales inauguraron un nuevo orden ecológico. El cercamiento no sólo transfirió el control de los campos de pastoreo de los campesinos al señor; también marcó un cambio radical en las actitudes de la sociedad frente al entorno natural. Antes, en cualquier sistema jurídico, la mayor parte del entorno se consideraba como bien comunal, con el que la mayoría de la gente podía abastecer sus necesidades básicas sin tener que recurrir al mercado. Después del cercamiento, el entorno natural se tornó principalmente una riqueza al servicio de “empresas” que, al organizar el trabajo asalariado, transformaron la naturaleza en bienes y servicios de los que depende la satisfacción de las necesidades de los consumidores. Esta transformación está en el punto ciego de la economía política.

Qué enorme diferencia vemos en los barrios de la ciudad de México durante los últimos veinte años. Entonces las calles de los barrios eran realmente bienes comunales. Alguna gente las utilizaba para vender hortalizas y carbón de leña. Otros colocaban sus sillas en las aceras para beber café o tequila. Otros se reunían en la calle para decidir quién sería el nuevo representante del vecindario, o para determinar el precio de un asno. Otros conducían sus asnos por entre la multitud, caminando próximos a sus bestias de carga; otros montaban en sus sillas. Los niños jugaban en las zanjas y, aún así, los caminantes podían usar la calle para ir de un sitio a otro.

Las calles no fueron construidas por la gente. Como cualquier otro bien común, la calle misma era el resultado de la gente que allí vivía y tornaba habitable ese espacio. Las viviendas que franqueaban las calles no eran hogares privados en el sentido moderno: garajes para el depósito nocturno de los trabajadores. El umbral separaba aún dos espacios vivientes, uno íntimo y otro común.

Pero ni los hogares en su sentido íntimo ni las calles como bienes comunales sobrevivieron al crecimiento económico.

La calle fue degradada, de bien comunitario a un simple recurso para la circulación de vehículos. La gente ya no puede circular por sus espacios, el tránsito desplaza su movilidad. Sólo puede circular cuando se le acota y se le traslada.

La apropiación del entorno por la minoría fue claramente reconocida como un abuso intolerable. Pero la aún más degradante transformación de las personas en miembros de una fuerza de trabajo industrial y consumidores fue tomada –hasta hace poco– como algo natural.

El cercamiento le niega a la gente el derecho a esa clase de entorno en el cual –a lo largo de la historia– se había fundamentado la economía moral de la subsistencia

Ivan Illich

. El cercamiento permite al burócrata definir la comunidad local como un ente incapaz de proveerse de lo necesario para su propia subsistencia. Las personas se tornan individuos económicos que dependen para su supervivencia de las comodidades producidas para ellos. Gran parte de los movimientos ciudadanos representan una rebelión contra esta inducida redefinición de la gente como consumidores.

Cuando yo nací, para la gente que vivía alejada de las rutas principales, la historia aún fluía lenta, imperceptiblemente. Gran parte del entorno era aún un bien común. La gente vivía en las casas que ella misma había construido; se desplazaba por caminos que eran apisonados por el paso de sus propios animales: era autónoma en la obtención y el aprovechamiento de las aguas; dependía tan sólo de su voz cuando deseaba hablar alto. Todo cambió con mi llegada a Brac. En el mismo barco en el que yo llegué en 1926, arribaba el primer altavoz a la isla. Muy poca gente allí había oído hablar de tal cosa antes. Hasta aquel día, hombres y mujeres hablaban con voces más o menos igualmente potentes. Todo eso cambiaría. El acceso al micrófono determinaría qué voces serían se amplificarían. El silencio dejó de ser un bien común; se tornó un recurso por el que habrían de competir los altavoces. El lenguaje en sí pasó de ser un bien común local a un recurso nacional para la comunicación.

 Así como los bienes comunales de espacio son vulnerables y pueden ser destruidos por la motorización del tránsito, así los bienes comunales de expresión son vulnerables y pueden ser fácilmente destruidos por la usurpación que de ellos ejercen los modernos medios de comunicación.

El silencio, según las tradiciones occidental y oriental, es necesario para que surja la persona. Nos lo arrebatan las máquinas que nos imitan. Fácilmente podemos hacernos cada vez más dependientes de las máquinas para hablar y pensar, del mismo modo que ya somos dependientes de las máquinas para trasladarnos.

Semejante transformación del entorno, del bien común a recursos productivos, constituye la forma básica de la degradación ambiental.

Por desgracia, la importancia de esta transformación ha sido ignorada o minimizada por la ecología política hasta el día de hoy. Es necesario que se le reconozca si pretendemos organizar movimientos para la defensa de lo que aún queda de los bienes comunales. Esta defensa constituye la tarea pública crucial para la acción política actual. Tal tarea debe emprenderse con urgencia, puesto que los bienes comunales pueden existir sin policía, pero los recursos naturales no. Así como sucede con el tránsito, las computadoras requieren policías, en cada vez más cantidad y de formas cada vez más sutiles.

Por definición, las riquezas requieren de la policía para su defensa. Una vez defendidas, su recuperación como bienes comunales se torna más y más difícil. Ésta es una razón especial para tal urgencia.

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SEATTLE

CARTA DEL JEFE INDIO Noah Sealth, 1854

“¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, ni aun el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida. Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿Como podrán ustedes comprarlos? Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante mata de pino, cada grano de arena en las playas, cada gota de roció en los bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto, es sagrada a la memoria y el pasado de mi pueblo. La savia que circula por las venas de los arboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas.

Los muertos del hombre blanco olvidan su país de origen cuando emprenden sus paseos entre las estrellas, en cambio nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra puesto que es la madre de los pieles rojas. Somos parte de la tierra y asimismo ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran águila; estos son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia..

Por todo ello, cuando el Gran Jefe de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras, nos está pidiendo demasiado. También el Gran Jefe nos dice que nos reservara un lugar en el que podemos vivir confortablemente entre nosotros. El se convertirá en nuestro padre, y nosotros en sus hijos. Por ello consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil, ya que esta tierra es sagrada para nosotros. El agua cristalina que corre por los ríos y arroyuelos no es solamente agua, sino que también representa la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos tierras, deben recordar que es sagrada, y a la vez deben enseñar a sus hijos que es sagrada y que cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre… Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed; son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también los suyos, y por lo tanto, deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano…

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. El no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana, sino su enemiga y una vez conquistada sigue su camino, dejando atrás la tumba de sus padres sin importarle. Le secuestra la tierra de sus hijos. Tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres, como el patrimonio de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, la Tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devorara la tierra dejando atrás solo un desierto. No sé, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes. La sola vista de sus ciudades apena la vista del piel roja. Pero quizás sea porque el piel roja es un salvaje y no comprende nada… No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar cómo se abren las hojas de los arboles en primavera o como aletean los insectos. Pero quizá también esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido parece insultar nuestros oídos.

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Un rio vivo

Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por qué se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes…

¿Dónde está el matorral? Destruido. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia.”

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El dominio de lo vernáculo

LO VERNÁCULO _  IVAN ILLICH

“El término vernáculo proviene de una raíz indo-germánica que implica la idea de enraizamiento, raigambre, morada. En latín vernaculum designaba todo lo que había sido criado, tejido, cultivado, hecho en casa”, también era vernáculo todo lo que se obtenía de los commons o ámbitos de comunidad; lo cual era distinto de lo que se obtenía a través del intercambio económico.

Vernáculo, asimismo, se refiere “a todo aquello que un hombre podía defender y proteger aunque no lo haya comprado ni vendido en el mercado”

“El sustento obtenido a través de estructuras de reciprocidad inscritas en cada aspecto de la existencia, diferentes del sustento que

proviene del intercambio monetario o de la distribución vertical”.

Illich retoma el término vernáculo ya que lo considera el más adecuado “para designar las actividades de la gente cuando no actúa movida por las ideas del intercambio”; es decir, para designar todas aquellas “acciones autónomas, fuera del mercado, a través de las cuales la gente satisface sus necesidades cotidianas; acciones que, por su naturaleza misma, escapan del control burocrático”.

Lo vernáculo puede definirse como aquello que no pasa por las manos de los profesionales sino que está controlado de manera autónoma por cada comunidad. El mercado -el sitio en donde los profesionales crean bienes y servicios escasos- nada tiene que ver con lo vernáculo.

Lo vernáculo es una forma de vivir, es la manera particular de preparar la comida, de adquirir la lengua, la forma de diversión, de parir, de vestir; es lo característico de una comunidad específica

 Pese a lo importante que lo vernáculo es para cualquier comunidad, la era industrial, y en especial la era del desarrollo se han encargado de desplazarlo. Es decir, con la era industrial toma importancia un fenómeno homogeneizador que atenta contra lo vernáculo. Las comunidades vernáculas no tienen cabida en un mundo globalizado y homogéneo, el cual es regido por supuestos económicos entre los que sobresale como el más importante el de la escasez.

Las comunidades tradicionales o vernáculas, pese al hostil ataque del mundo moderno y todas sus implicaciones -ataques disfrazados como promesas de bienestar, desarrollo, modernización, educación, etc.- aún subsisten en la mayoría de los países del Sur o subdesarrollado

Los profesionales consideran lo vernáculo como síntoma de atraso, no productivo, folklore, y por tanto; las comunidades vernáculas son vistas como comunidades subdesarrolladas y atrasadas, las cuales dadas sus condiciones deben ser ayudadas para desarrollarse. Ayuda para el desarrollo; ayuda que implica integrar a estas comunidades al gran sistema, o mejor dicho al gran mercado.

Leer más:  LO VERNÁCULO _ Illich, Sicilia, Robert

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TODO EN COMÚN,   Peter Linebaugh

Cazadores-recolectoras

… el término ―los comunes‖ abarca todo lo producido por los seres humanos, los países del  mundo, la substancia de la tierra, aire, agua y fuego, la biosfera, el espectro electro-magnético y el universo…el asalto neoliberal a los bienes comunes y la criminalización de los mismos, desde la selva húmeda hasta la aldea…

―Todo en común‖. La frase debería impactar: desahucios en América, demolición de chozas en Sudáfrica, destrucción de bosques en Perú, desecamiento de los ríos, privatización de los recursos en Irak, aniquilación de la aldea africana. En nuestro mundo de privatización neoliberal, la frase se convierte fácilmente en una consigna, si no en una panacea.

…Los iroqueses habían sostenido desde hacía tiempo el espejo del comunalismo ante la privatización europea. Cien años antes de Handsome Lake, Baron Lahontan, que viajó a la tierra de los iroqueses en la década de 1680 escribió: ―las naciones que no están corrompidas por la vecindad de los europeos son extrañas a los conceptos de Meum y Tuum [mío y tuyo], y a todas las leyes, a todos los jueces y a todos los curas‖. Es claramente el mejor de los anarquismos, y como cazador que era, añade, ―hay que estar muy ciego para no darse cuenta de que la Propiedad de los Bienes es la única fuente de todos los desórdenes que confunden a las sociedades europeas‖.

Hacia el final de su vida, Marx estudió a los árabes, los argelinos, la gens iroquesa y el mir ruso. Marx se convenció de que ―la comuna es el eje de la regeneración social en Rusia‖.

comunismo‖. En una de sus famosas cartas a Zasulich escribió: ―La comuna rural [en Rusia] encuentra [al capitalismo en occidente] en un estado de crisis que solo se terminará cuando el sistema social sea eliminado por el retorno de las sociedades modernas al modelo ‗arcaico‘de propiedad comunal.‖

…  Karl Marx anotó: ―cada día a la hora del crepúsculo, una cena en común se servía a todo el cuerpo de la comunidad que acudía.‖ Y con los bienes comunes, la gratitud. Marx anotó que la comida empezaba con un agradecimiento: ―era una exclamación prologada de una sola persona en una tonalidad alta y estridente, que caía después en cadencia hasta el silencio.‖ (Marx, p. 172-3)

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GUILLERMO RENDUELES- psiquiatra

la bendición del trabajo

“En la psiquiatría se recoge tanto la malaria urbana que sufrimos como las falsas respuestas. Las cifras reflejan un malestar, pero el relato del malestar, descontextualizado…

Es un cajón desastre que cuantitativamente te dice muy poco, pero cualitativamente habla de más cosas.

… De una tendencia más profunda que no empieza con la crisis: el proceso de individualización, de la pérdida de cualquier cultura y saber popular

: la psiquiatría, con unos saberes muy débiles pero flexibles, ha conquistado esos espacios de microculturas populares que permitían una asunción colectiva de los malestares y otros enfoques… . La psiquiatría, sabiendo muy poco, es muy flexible, se puede aplicar a todo.

En todos los casos se trata de desubicar, descontextualizar y despolitizar el sufrimiento reduciéndolo a lo íntimo y llevándolo al despacho del psicólogo. ¿Qué se dice a alguien que tiene estrés laboral? Individualízate más, defiéndete más, no te metas en nada, no te comprometas, protégete en tu pequeño mundo, tus pastillas, tus consejos psicológicos…

La psiquiatría produce impotencia.

Son las redes sociales, tradicionales o nuevas, las que mejoran la salud mental. Pero este saber no se desarrolla, se desprecia. Sólo se estudian las vulnerabilidades individuales.

… saberes producidos a partir del propio cuerpohan sido colonizados y reconvertidos… Aquellas técnicas espontáneas del saber común de las mujeres han sido sepultadas bajo la tecnificación

Si se lograra colectivizar ese sufrimiento, que no parte de lo íntimo como dicen, sino de las relaciones sociales, desde luego sería un motor de transformación social. Porque el único remedio real consiste en crear redes seguras, estables, serenas. Lo único que existe contra la agarofobia o los miedos es que la calle sea siempre un sitio donde haya alguien que pueda echarte una mano si te pasa algo. Los críos que juegan en la calle y se pueden alejar sin tener miedo son los que saben que su madre siempre va estar allí si se pierden.

La ansiedad viene por el contrario de no poder confiar en nada ni en nadie. La tristeza y los malestares son un fermento

Pieter_Bruegel_the_Elder-_The_Corn_Harvest_(August)

del que podría salir fuerza revolucionaria…”

“…La gente ha sido desposeída de sus saberes comunes para criar hijos, para el sexo, para envejecer, para luchar contra la explotación laboral y necesita técnicos que provistos de saberes psi le enseñen a vivir. Psicopedagogos para criar hijos sanos mentalmente, sexólogos para concebirlos, psicólogos para hacer duelo por la muerte de los deudos, gerontopsicólogos para envejecer saludablemente y neuropsiquiatras contra el mobbing (…) Ambos ofrecen lo que no pueden dar: remedios técnicos para resolver sufrimientos sin romper los marcos de la situación que genera esos dolores y que no son otros que individualismo o el mercado
…Depsiquiatrizar o depsicologizar la vida cotidiana supone recuperar un saber común que antes tenía la mayoría de la gente para gestionar las situaciones de sufrimiento o conflicto sin recurrir a unos técnicas psi o una pastillas con dudosa o excesiva eficacia (las pastillas psiquiátricas son a veces demasiado eficaces y permiten tolerar situaciones intolerables adormeciendo los sentimientos que permiten cambiarlas)… “

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Entrevista en Traficantes de sueños a SILVIA FEDERICI

“El tema de los comunes es tan importante porque en el proceso de globalización se privatizan todos los aspectos de la vida, incluido el cuerpo, bienes materiales y tierras comunales. Frente a esta desposesión, nos damos cuenta de la importancia de todo lo que estamos perdiendo.

Siempre actúan contra la gestión colectiva de los medios básicos de subsistencia. En los últimos 10 años ha habido una política clara del Banco Mundial para forzar a los países a cambiar las leyes para que se restrinja ese uso comunal. El cercamiento es ya extenso,  el invento de las patentes, del conocimiento, patentes de los genes, de vegetales…

Este ataque que se produce en todos los ámbitos de la vida es un ataque a las formas de relación sociales, a todo el acerbo cultural heredado. La fuerza política de los comunes ahora señala que hay una forma de organización común que no pasa ni por el mercado ni por el estado. Ofrecen una alternativa Por una parte nos permiten la noción de que podemos reapropiarnos de una serie de recursos que han sido privatizados y que necesitamos si queremos recuperar la vida. Al mismo tiempo enseñan que hay una forma de organizarse de forma colectiva, de recuperar una forma de relacionarse. La lucha por los comunes ha despertado a la situación indígena, los comunes están todavía alrededor nuestro y sin ellos nuestra vida no sería posible. A la vez que hay privatización, está la capacidad que tenemos de hablar que se basa en lo común.

La institucionalización de los comunes, es otro peligro, el Banco Mundial implementa la protección de patrimonios de la humanidad y lo que hace es ocuparlo por el turismo y destruirlo convirtiéndolo en mercancía. La privatización de todo no le viene bien al poder. Los comunes están alrededor de nosotros y se toma el papel de reproducción como una gestión de los comunes. Pero no debemos confundir una gestión común de los recursos con un trabajo de las mujeres no remunerado. El trabajo y el cuerpo de las mujeres se han constituido en un común negativo, algo que cualquiera puede coger y utilizar. Eso hace que este trabajo sea considerado como un trabajo común y no lo es en absoluto, porque este trabajo de reproducción está inmerso en un una sociedad monetarizada. Las mujeres están creando y manteniendo los comunes, mucha gente puede sobrevivir por este trabajo y no se tiene en cuenta”

http://www.traficantes.net/index.php/trafis/libreria/noticias/silvia_federici_en_madrid_actos_de_presentacion_de_su_libro_caliban_y_la_bruja

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El Derecho de lo común

Carlos Rivera LugoRebelión

fiesta campesina

 Todo encantamiento ha terminado: con ello el reino de la posibilidad reside por entero en nuestras comunes y potentes mano.

Antonio Negri, Fin de siglo

“… Parafraseando a ese genial sociólogo jurídico, el austriaco Eugen Ehrlich, es el Derecho vivo del pueblo que se va liberando de las cadenas del Derecho estatal para trascender el Derecho muerto de éste: el de los textos de las leyes, los códigos, los reglamentos, las órdenes ejecutivas y las decisiones judiciales, así como las prácticas institucionales que las prescriben. El Derecho estatal crecientemente es desplazado hacia la periferia de la vida social, económica y política. En su lugar, se van constituyendo como nuevo centro de gravedad del Derecho aquellas fuentes materiales más ricas, pertinentes y esperanzadoras como lo son, precisamente, las experiencias de lo común. Son nuestras luchas, pero también nuestras construcciones; es aquello que apalabramos, así como nuestros saberes; son nuestras riquezas naturales; es la autodeterminación y la soberanía como la gobernanza de todos, por todos y para todos. Lo común es nuestro modo históricamente determinado de estar juntos y cooperar los unos con los otros en torno a fines consensuados. Lo común se realiza en la socialización cabal de su gestión y producto. Lo común se encarna en todos y todas. Lo común es de todos y todas.

Lo que justamente hace que lo común se vaya afincando progresivamente como eje de este Derecho vivo es su condición como expresión de la vida misma…”

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“LA DEMOCRACIA DE LA MULTITUD” 2004. Michael Hadt y Antonio Negri.

 “…paradójicamente, lo común aparece en ambos extremos de la producción biopolítica: es el producto final y es condición preliminar de la producción.

Lo común es al mismo tiempo natural y artificial, es nuestra primera, segunda, tercera y enésima naturaleza. Por lo tanto, no hay singularidad que no se halle, en sí misma, establecida en lo común.

No hay comunicación que no esté sostenida por una conexión común y puesta en práctica a través de ella. No hay producción que no sea cooperación fundada en la comunalidad. En este tramado biopolítico, las multitudes interactúan con otras multitudes, y desde los miles de untos de intersección, desde los miles de rizomas que enlazan estas producciones multitudinarias, desde las miles de reflexiones nacidas en cada singularidad, emerge inevitablemente la vida de la multitud.

las_espigadoras- Millet-1848

La multitud es un conjunto difuso de singularidades que produce una vida común; es una especie de carne social que se organiza a sí misma en un nuevo cuerpo social. Esto es lo que defiende a la biopolítica. Lo común, que es al mismo tiempo un resultado artificial y un fundamento constitutivo, es lo que configura la sustancia móvil y flexible de la multitud. Desde el punto de vista ontológico, el poder constituyente de la multitud es la expresión de esta complejidad y la clave que recorre lo común biopolítico para expresarlo aún más amplia y eficazmente.

Desde el punto de vista sociológico, el poder constituyente de la multitud se hace presente en las redes de cooperación y comunicación del trabajo social. La relación de lo común con la multitud, que se presenta paradójica desde el punto de vista ontológico, por el hecho de que lo común es al mismo tiempo precondición y resultadode la producción de la multitud, aparece ahora, en términos sociales y todavía más en términos de trabajo, perfectamente exenta de problemas. Como hemos afirmado anteriormente, hoy se verifica una progresiva transformación en lo común de las diversas formas de trabajo en toda la economía y a lo largo y ancho del mundo. Estamos asistiendo al declive de las divisiones antes inquebrantables entre los trabajadores agrícolas y los obreros industriales, entre las clases trabajadoras y los pobres, etc. En su lugar, el carácter cada vez más común del trabajo en todos los sectores asigna una nueva importancia al conocimiento, a la información, a las relaciones afectivas, a la cooperación y a la comunicación. Aunque cada forma de trabajo sigue siendo singular, todas ellas desarrollan bases comunes, que hoy día tienden a convertirse en condición de toda producción económica, y a su vez, la producción misma produce lo común: relaciones comunes, conocimientos comunes, etc. La producción basada en la cooperación y la comunicación permite entender con total claridad cómo lo común es la creación de una nueva comunalidad. De manera similar, tampoco puede tener lugar la comunicación sin una base común, y el resultado de la comunicación es una nueva expresión

común. La producción de la multitud lanza lo común a una espiral de círculos virtuosos cada vez más amplios. Esta producción creciente de lo común no niega en modo alguno la singularidad de las subjetividades que constituyen la multitud. De hecho hay un intercambio recíproco entre las singularidades y la multitud en su conjunto, que afecta a ambos y que tiende a formar un tipo de motor constituyente. Tal producción común de la multitud implica una forma de poder constituyente, por cuanto las propias redes de la producción cooperativa designan una lógica institucional de la sociedad. Las redes de la producción social proporcionan una lógica institucional capaz de sustentar una nueva sociedad. Por lo tanto, el trabajo social de la multitud conduce directamente a la proposición de la multitud como poder constituyente.

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La renta garantizada como proceso constituyente._ Antonella Corsani y Maurizio Lazzarato

Multitudes

“Estamos confrontados con una acumulación capitalista que ya no se funda solamente sobre la explotación del trabajo en el sentido industrial del término, sino sobre la explotación del conocimiento, de lo viviente, de la salud, del tiempo libre, de la cultura, los recursos relacionales entre individuos (comunicación, socialización, sexo), del imaginario, de la formación, del hábitat etc. Lo que se produce y se vende, no son ni siquiera bienes materiales o inmateriales, sino formas de vida, formas de comunicación, estándar de socialización, educativos, de percepción, de vivienda, de transporte, etc.

La explosión de los servicios está directamente vinculada a esta evolución, y ya no se trata exclusivamente de unos servicios industriales, sino dispositivos que organizan y controlan “formas de vida”. Para la acumulación del capital, las diferencias étnicas, religiosas y culturales se hacen mercancías con el mismo título que la reproducción biológica de la vida. La vida y sus diferencias se hacen unos

Espigadores y espigadoras

factores de valorización para un capital siempre más nómada.

La globalización que estamos viviendo no es ni siquiera extensiva (deslocalización, etc.), sino tan intensiva, y concierne tanto a los recursos cognoscitivos, culturales, afectivos y comunicativos (la vida de los individuos) como los territorios, los patrimonios genéticos (humanos, vegetales y animales), los recursos de la vida de las especies y del planeta (el agua, el aire, etc.). Esta “puesta al trabajo” de la vida por un capital cada vez más globalizado, deviene posible por las lógicas neoliberales, es generadora de inseguridad. Inseguridad y riesgos de la vida en su globalidad, y no más del trabajo como en el fordismo: de la pobreza a la vaca loca, de la exclusión al Sida, del problema de la vivienda a la” identidad sexual “, son los fundamentos de la vida misma que son removidos.

Debemos resistir a las políticas neoliberales, pero a partir de la afirmación, en positivo, de la potencia de esta “vida”. Es decir, debemos pensar más allá del trabajo y más allá de sus formas clásicas de explotación, lo que no significa negar la explotación, sino comprenderla en este contexto más amplio.”

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Antonio Orihuela:

CONSTRUIR LO COMÚN

¿Cómo pueden crecer los arbolillos

bajo toda la nieve del invierno? (Bertold Brecht)

Se puede, a pesar de todo. A pesar de que “negras tormentas agitan los aires”, podemos “cambiar el mundo de base”. Depende de nosotros, de nuestra voluntad, de nuestra tenacidad, de nuestro valor.

“Las cosas se hacen reales cuando las gentes las hacen reales”.

La memoria de nuestros muertos viene en auxilio.

“Los muertos indóciles

sin nombre en sus tumbas”

nos recuerdan la rebelión interminable y orgullosa de los esclavos. La memoria, como un manantial, del que brotan palabras

“mascullando revolución,

comunismo libertario

el topatós”.

Ellos nos quieren zombis de su Mercado y de sus neurosis de poder. Nosotros podemos construir lo común, las formas de socialización y de humanidad que nos han robado o impedido. Apoyo mutuo, conciencia y solidaridad de clase, desobediencia, viejas y novísimas palabras para detener la locura organizada.

“Nuestra vida debe ser enemiga del capitalismo” y para ello debemos apagar nuestra muerte,

“llenarnos de lentitud, de fiesta, de sentido”.

“Dejar de ser ellos,

renunciar a ser como ellos,

ni un minuto más ellos”

reapropiarnos de nuestro tiempo

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Conocimiento colectivo, memoria de lo común.   Antonio Orihuela

Debería ser obvio que la inteligencia es, ante todo, un producto social, unión no sólo de ideas sino, sobre todo, de personas…

El control y apropiación de la inteligencia colectiva por parte del Capital implica una nueva batalla sobre los derechos de propiedad del conocimiento o, lo que es lo mismo, sobre los lugares por donde cortar los «saberes sociales acumulados» por los que no pagamos ningún derecho, del flujo de la producción de conocimiento que definen los segmentos de trabajo cognitivo controlados por el Capital. En palabras de Negri «la explotación de lo común se ha convertido en el locus de la plusvalía». ..

Se trata, en suma, de privatizar lo abundante y hacerlo escaso, de hacer pagar al ciudadano por lo que ya usa.

Nuestra capacidad de cooperación es el arma más impecable contra el capitalismo. Por encima de los efectos tangibles que produce, la cooperación supone la puesta en valor de unos principios no sólo ajenos y antagónicos al sistema capitalista, sino que preexisten a él como autorresponsabilidad, voluntariedad participativa, solidaridad, responsabilidad social y compromiso hacia los demás.

conocimiento colectivo, memoria de lo común- antonioorihuela

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“Comunal no es municipal. Otra vez el estado contra el pueblo” de F. Romero.

“Comunal es un régimen especial de gestión directa de los vecinos de bienes muebles y sobretodo inmuebles, de carácter ancestral. Lo que está bajo gestión comunal no puede ser enajenable y su explotación no puede ser nunca exclusiva para un individuo o una institución. Lo municipal es lo que depende de la gestión de los ayuntamientos, que no son los vecinos, sino los gobiernos locales cuyos intereses no son los mismos que los de los vecinos por mucho que se diga lo conrrario.”

Leer…  Comunal no es municipal.

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Les glaneurs et la glaneuse  (Los espigadores y la espigadora) un documental  de Agnès Varda  

El primero de ocho videos:

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La defensa de los bienes comunales Colombia: si luchamos por el territorio es porque allí está la defensa del bien común

https://losmovimientoscontraatacan.wordpress.com/2012/03/03/colombia-la-defensa-de-los-bienes-comunes/

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LEWIS MUMFORD_ El reloj, no la máquina de vapor, es la máquina clave de la moderna edad industrial. ¿Por qué dejamos a los locos seguir con su juego sin levantar la voz?

Lewis Mumford (1895- 1990).

“Una época que rinde culto a la máquina y sólo busca los bienes que ofrece la máquina, en cantidades cada vez mayores, en beneficios cada vez en aumento, en realidad ha perdido el contacto con la realidad, y en el momento próximo o la próxima generación puede traducir su negación general de la vida .

En un último gesto salvaje de exterminio nuclear en el contexto de orden orgánico y propósito humano, toda nuestra tecnología todavía tiene potencialmente un gran papel, pero la mayor parte de las riquezas de la técnica moderna permanecerá inutilizable hasta las funciones orgánicas y los propósitos humanos dominen, en lugar del proceso mecánico. “. – Lewis Mumford, 1962

Lewis Mumford

“La primera manifestación del orden nuevo tuvo lugar en el cuadro general del mundo: durante los siete primeros siglos de la existencia de la máquina las categorías de tiempo y espacio experimentaron un cambio extraordinario, y ningún aspecto de la vida quedó sin ser tocado por esta transformación.”

El cambio en la dirección de nuestra civilización ha sido rechazado, y la prueba de que está vencido se encuentra en el aborto involuntario al por mayor de las esperanzasy de los planes humanos que ha tenido lugar durante los últimos cincuenta años: un aborto involuntario que ha causado el siglo del progreso, como las personas llaman cariñosamente el XIX, para dar paso a medio siglo de regresión salvaje

No hace falta que llame la atención a su mente las pruebas demasiado familiar de este hecho: las paradojas evidentes de hambre en medio de la abundancia, el aumento de la impotencia a través de la ampliación del poder, de la brutalidad y la barbarie a través de la devoción a un solo sentido de la verdad, de la amenaza de exterminio del hombre, ya sea lenta e indirectamente, o de manera rápida y abrumadora, como resultado de nuestro compromiso total con la máquina, y de nuestra incapacidad infantil para ejercer el control sobre los inventos de pesadilla que hemos creado. En un escrito de treinta años, marcado por dos guerras mundiales y una serie de revoluciones casi igual de espeluznante, hemos eliminado prematuramente entre cuarenta y cincuenta millones de vidas, en el cálculo más conservador.”

“La ecuación de la vida animal y vegetal también es un problema complicado de resolver para la inteligencia humana , y no podemos saber el ancho del círculo de perturbación que produce en las armonías de la naturaleza cuando lanzamos el más pequeño guijarro en el océano de la vida orgánica “

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La Carretera y la Ciudad

“…el transporte, es un asunto demasiado importante para ser dejado en manos de especialistas.”

“Cuando norteamérica, votó un programa de 26 billones de dólares para carreteras, lo más caritativo que puede pensarse es que no tienen la menor idea de lo que están haciendo. Dentro de los próximos años, será demasiado tarde para corregir todo el daño causado a nuestras ciudades y campiñas, no menos que a la eficiente organización de la industria del transporte, por este programa mal concebido y tan absurdo por lo desequilibrado”

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“Mientras los fondos y los subsidios se vierten sin restricción en mejoras para carreteras, el ferrocarril para largas distancias está languideciendo y hasta se permite que desaparezca.”

De la protección a la destrucción

“…Si bien las prácticas aldeanas, con un sentido de mayor cooperación, mantuvieron su vigencia en el taller y los campos, es precisamente en las nuevas funciones de la ciudad donde el látigo y la cachiporra -llamada cortésmente cetro- se hicieron sentir. Con el tiempo, el cultivador aldeano aprendería muchas mañas y evasivas para resistir la coerción y las exigencias de los representantes del gobierno; hasta su aparente estupidez sería, a menudo, un procedimiento para no oír órdenes que se proponía no cumplir.

Pero los que estaban atrapados en la ciudad, casi lo único que podían hacer era obedecer, tanto si eran abiertamente esclavizados como si eran dominados más sutilmente. Para conservar su respeto por sí mismo, en medio de todas las nuevas imposiciones de las clases dominantes, el súbdito urbano, quien aún no era un ciudadano pleno, identificaría los propios intereses con los de sus amos. Aparte de oponerse con éxito a un conquistador, lo mejor que puede hacer es unirsele y esperar que a uno le toque algo del botín en perspectiva…”

“…Si interpreto correctamente los datos, las formas cooperativas de convivencia urbana fueron minadas y viciadas desde el comienzo por los mitos destructivos y fanáticos que acompañaron, y tal vez en parte causaron, la exorbitante expansión de poderío físico y de destreza tecnológica. La simbiosis urbana positiva fue reiteradamente desplazada por una simbiosis negativa, igualmente compleja.

Tan conscientes eran los gobernantes de la Edad de Bronce de esos desastrozos resultados negativos que a veces contrapesaban sus abundantes fanfarronadas de conquistas y exterminio con alusiones a sus actividades en bien de la paz y la justicia. Por ejemplo, Hammurabi proclamaría orgullosamente: “Puse fin a la guerra; promoví el bienestar del país; hice que las gentes reposaran en moradas amistosas; no permití que nadie las aterrorizara”. Pero, apenas salieron de su boca estas palabras, comenzó de nuevo el ciclo de expansión, explotación y destrucción. En los términos favorables que deseaban dioses y reyes, ninguna ciudad podía lograr su expansión a menos que arruinara y destruyera otras ciudades.”

“Así, la más preciosa invención colectiva de la civilización, la ciudad, a la que sólo precede el lenguaje en la trasmisión de la cultura, se convirtió desde el principio en el receptáculo de destructoras fuerzas internas, orientadas hacia el constante exterminio. Como consecuencia de esa tan arraigada herencia, la supervivencia misma de la civilización o, para ser más exactos, de alguna parte considerable e incólume de la especie humana, está ahora en duda; y durante largo tiempo puede seguir en duda, cualquiera sean los arreglos provisionales que se hagan. Camo ya hace mucho lo destacara sir Patrick Geddes, cada civilización histórica se inicia con un núcleo urbano vivo, la polis, y termina en un cementerio común de polvo y huesos, una Necrópolis o ciudad de los muertos, colmada de ruinas quemadas por el fuego, de edificios aplastados, de talleres vacíos, de montañas de residuos inútiles, con la población masacrada o sometida a esclavitud.”

“… No obstante, una y otra vez las fuerzas positivas de la cooperación y la comunión sentimental han hecho que las gentes volvieran a los solares urbanos devastados, “para reparar las ciudades en ruinas, la desolación de muchas generaciones”. Es irónico -pero también es consuelo- que las ciudades hayan sobrevivido reiteradamente a los imperios militares que, en apariencia, las destruyeron para siempre. Damasco y Bagdad, Jerusalén y Atenas siguen en los mismos solares que inicialmente ocupaban, vivas, aunque poco más que fragmentos de sus antiguos cimientos queden a la vista.”

Los desmanes crónicos de la vida en la ciudad bien podrían haber causado su abandono, hasta podrían haber llevado a una renuncia generalizada de la vida urbana y todos sus dones ambivalentes, de no haber sido por un hecho: el constante reclutamiento de nueva vida, fresca y tosca, procedente de las regiones rurales, vida llena de fuerza muscular elemental, de vitalidad sexual, de celo de procrear, de fe animal.

Estas gentes de campo vuelven a llenar las ciudades con su sangre y, más todavía, con sus esperanzas. Incluso hoy mismo, según el geógrafo francés Max Sorre, las cuatro quintas partes de la población del mundo vive en aldeas, funcionalmente más próximas a su prototipo neolítico que a las metrópolis muy organizadas que han empezado a hacer entrar a la aldea en sus órbitas y, cada vez con más rapidez, a minar su antiguo modo de vida. Pero no bien permitamos que la aldea desaparezca, este antiguo factor de seguridad se desvanecerá. La humanidad todavía tiene que reconocer este peligro y eludirlo.”

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TÉCNICA Y CIVILIZACIÓN

“…A diferencia de los que hasta ahora han ejercido influencia sobre las especies vivientes, no es impuesto por la naturaleza, sino que se trata de un cambio determinado por la ciencia  y la técnica del hombre.

“…La mecanización y la sistematización no son fenómenos nuevos en la historia: lo que es nuevo es el hecho de que esas funciones hayan sido proyectadas e incorporadas en formas organizadas que dominan todos los aspectos de nuestra existencia.”

El autómata es la última fase de un proceso que comenzó con el uso de una u otra parte del cuerpo humano como instrumento. Detrás del desarrollo de los instrumentos y de las máquinas está la tentativa de modificar el medio de una manera que permita fortificar y sostener el organismo humano.”

“…Se hubiera podido llegar al régimen moderno industrial sin carbón, sin hierro y sin vapor, pero resulta difícil imaginar que ello hubiera podido ocurrir sin la ayuda del reloj.”

“…La nueva actitud hacia el tiempo y el espacio infectó el taller, los bancos, el ejército y la ciudad. El ritmo del trabajo se aceleró, las magnitudes aumentaron, conceptualmente, la cultura moderna se lanzó al espacio y se entregó al movimiento. Lo que Max Weber llamó el “romanticismo de los números” fué la consecuencia natural de este interés. Al llevar la cuenta del tiempo, al comerciar y al guerrear los hombres barajaban números; y finalmente, a medida que se generalizó la costumbre, sólo los números se tuvieron en cuenta.”

“…El desarrollo del capitalismo determinó nuevos hábitos de abstracción y de cálculo en las vidas de la gente de la ciudad: sólo los hombres y las mujeres de la campaña seguían viviendo sobre su base local, más primitiva, y en parte permanecían inmunes. El capitalismo desvió la atención de la gente de lo tangible a lo intangible: su símbolo, como lo observa Sombart, es el libro de cuentas: “el valor de la vida se encuentra en el cómputo de ganancias y pérdidas.

“…Mientras tanto, con la transformación de los conceptos de tiempo y espacio

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fue suplantado por el interés en el mundo natural”.

“…Nadie puede indicar cuándo la magia comenzó a convertirse en ciencia, ni cuándo el empirismo se transformó en experimentación sistemática o cuándo la alquimia fue suplantada por la química, ni tampoco cuándo cedió la astrología lugar a la astronomía; en pocas palabras, no es posible indicar cuándo dejó de ejercer su influencia negativa el deseo de obtener resultados y satisfacciones inmediatas.

“…La pérdida de tiempo llegó a ser para los predicadores religiosos protestantes, como Richard Baxter, uno de los pecados más odiosos. Perder el tiempo deleitándose en los placeres que procura la sociabilidad, o aun en el sueño, era una cosa reprensible”

“…La substitución de la historia por el tiempo mecánico, la del cuerpo viviente por el cadáver disecado, la de los grupos de hombres por unidades desmembradas llamadas “individuos”, o en general la del conjunto orgánico complicado e inaccesible por lo mecánicamente mensurable o reproducible, implica obtener un dominio práctico limitado a expensas de la verdad y de la mayor eficiencia que depende de la verdad.”

“La invención mecánica, aún más que la ciencia, fué la respuesta a la fe vacilante y a un impulso vital desfalleciente. Las serpeantes energías de los hombres, que habían corrido por prados y jardines, que se habían arrastrado por grutas y cavernas durante el Renacimiento, fueron transformadas por la invención en la carga hidrostática de una turbina; ya no centelleaban, refrescaban o deleitaban; ahora estaban sujetas a un propósito fijo y determinado: el de accionar ruedas y multiplicar la capacidad de la sociedad para ejecutar trabajos.”

“Los diversos elementos de una civilización nunca están en equilibrio completo; siempre existe un tira y afloje de fuerzas, y en particular existen cambios en la presión ejercida por las funciones destructoras de la vida y aquéllas que tienden a conservarla”.

Aun el siervo estaba amparado por la costumbre y la seguridad elemental de la tierra misma, en tanto que el minero y el forjador del hierro en el horno era un trabajador libre, o expresado en otras palabras, un trabajador no protegido: el precursor del asalariado miserable del siglo XIX. La industria más fundamental de la técnica de la máquina sólo conoció en un momento de su historia las sanciones, las protecciones y los sentimientos humanitarios del sistema corporativo: pasó casi directamente de la explotación inhumana del rebaño-esclavo a la explotación apenas menos inhumana de la esclavitud del asalariado. Y allí donde apareció, provocó la degradación del trabajador.”

“…El ataque continuado contra el medio ambiente del maderero ha determinado su expulsión a zonas más remotas: a los bosques de abedul y de abetos del norte de Rusia y de Escandinava, y a las Montañas Rocosas de América.”

PDF:       LEWIS MUMFORD. Tecnica ycivilización.

La ciudad en la historia – Lewis Mumford

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LA MEGAMÁQUINA

La máquina invisible

Como resultado de la invención de la máquina arquetípica, hace cinco mil años que se cumplieron tareas de ingeniería que rivalizan con las máximas realizaciones logradas después en cuanto a producción masiva, estandarización y minuciosidad.

Esta extraordinaria invención ha mostrado ser el primer modelo funcional de todas las complicadas máquinas que vinieron después. Aunque el énfasis del maquinismo fue trasladándose lentamente desde los actores humanos a los mecanismos inanimados, mucho más fáciles de manejar e inspiradores de más confianza.

Tal invento fue la suprema hazaña de la primitiva civilización: proeza tecnológica que sirvió de modelo a todas las formas posteriores de organización mecánica.

¿Por qué tan enorme mecanismo resultó invisible para los arqueólogos y los historiadores? Por la sencilla razón que ya figuraba en nuestra primera definición: porque se componía únicamente de partes humanas.

Denominar máquinas a estas entidades colectivas no es mero ni ocioso juego de palabras. Según la definición de Franz Reuleaux, una máquina es una combinación de partes resistentes, cada una de las cuales se especializa en una función y todas operan bajo el control humano, para utilizar la energía y realizar trabajos

Lo más difícil era organizar una multiforme colección de seres humanos, arrancados de sus familias, sus comunidades y sus ocupaciones habituales, y cada cual con su voluntad, o al menos su memoria de sí mismo, para convertirla en un grupo mecanizado que obedeciera órdenes y resultara manejable.

Faltaba para completar tan enorme mecanismo operativo y adaptarlo lo mismo a las tareas coercitivas que a las constructoras,  la invención de la escritura. La facultad de trasladar la palabra hablada al registro gráfico no sólo hizo posible el trasmitir a cualquier distancia los impulsos y órdenes del que mandaba, sino que también obligó a sus destinatarios a cumplir exactamente lo que se ordenaba con total precisión y constancia.

“El magistrado egipcio -observa Erman- sólo considera a sus gentes colectivamente, y el trabajador individual sólo existe para él en forma similar a como el soldado raso existe para los principales jefes de nuestros ejércitos”. Tal fue el modelo original de la máquina arquetípica, y nunca se alteró radicalmente.  La amplia división del trabajo entre funciones y oficios (a la que estamos acostumbrados en nuestros ejércitos) se aplicaba análogamente en los primeros tiempos a las tareas más especializadas del trabajo.

Tanto la máquina militar como la de trabajo lograron niveles de eficiencia como nunca se habían conseguido hasta entonces; pero en vez de liberar al hombre de la dura carga del trabajo bruto, aquella megamáquina real se enorgullecía de abrumarlo y esclavizarlo.

Si se hubiesen mantenido los modos puramente humanos de trabajo, que los hombres emprendían voluntariamente para cumplir sus necesidades inmediatas, probablemente habrían sido inconcebibles las colosales obras de las antiguas civilizaciones

Era evidente que ninguna mano de hombre, ningún esfuerzo humano ni clase alguna de colaboración humana, como la que solía usarse en construir aldeas o cultivar los campos, hubiera sido capaz de reunir y alistar esta fuerza sobrehumana, ni habría logrado sus resultados casi sobrenaturales, sólo un rey “divino” podía exigir tales actos masivos de acatamiento y esfuerzo colectivo

El rey o, más bien, la monarquía, era el primer motor; y a su vez, los éxitos deslumbradores que se consiguieron en tales empresas confirmaron y revalidaron ese poder.

Dos artificios eran esenciales para conseguir que la máquina funcionara: la organización segura del conocimiento, y una estructura bien elaborada para dar órdenes

El primero de esos artificios se había logrado con el clero pues sin la activa colaboración de los sacerdotes, la monarquía ni habría llegado a existir; el segundo se realizó en la burocracia.

Tal condición sigue siendo válida en nuestros días.

Anotaciones de Lewis Mumford Libro

Lo que ahora llamamos ciencia, fue parte integral de la megamáquina desde sus comienzos. Tal conocimiento ordenado, que se basaba en las regularidades cósmicas, floreció (como hemos visto) con el culto del Sol.

Ningún rey podría moverse con seguridad ni eficiencia sin el apoyo de tal “conocimiento superior”, como tampoco el Pentágono puede actuar hoy sin consultar a sus científicos especializados.

Para ser efectivo, tal conocimiento debía ser secreto; y así lo era,

Imaginarse que la burocracia es una institución relativamente reciente equivale a ignorar los anales de la historia antigua. Los primeros documentos que atestiguan la existencia de la burocracia pertenecen a la Era de las Pirámides.

Una burocracia,la división del trabajo y la especialización de funciones eran indispensables, y que ya estaban actuando en pro de la mayor eficiencia mecánica operativa.

La máxima romana de que la Ley no se aplica a cuestiones triviales, es válida igualmente para la megamáquina.

la rígida forma de control que manifestó en aquella gran máquina colectiva, ha continuado adscripta hasta nuestros días a las grandes empresas masivas y a operaciones en gran escala.

. La burocracia era, de hecho, la “máquina invisible”, a la que podríamos llamar también “máquina de comunicaciones”, y que coexistía con la “máquina militar” y la “máquina de trabajo”, para formar, entre las tres, la gran estructura totalitaria monárquica.

Esa regimentación burocrática fue parte de una regimentación mucho más amplia de todo aquel vivir, que había sido introducida por tal cultura, centrada y afirmada en la fuerza.

Su aburridora repetición de fórmulas,  su colosal capacidad para soportar tanta monotonía: capacidad que anticipa el súmmum del aburrimiento universal que hemos alcanzado en nuestros propios tiempos.

Ninguna de las fantasías destructoras que se han posesionado de los líderes de nuestros tiempos, fueron extrañas a las mentes de aquellos fundadores “divinos” de la primera civilización maquinista, pues con cada crecimiento del poder, brotaban de sus subconsciencias los impulsos más sádicos y extravagantes.

La otra gran prerrogativa de esta técnica real es la velocidad.

La construcción de rutas y canales, que era el principal medio de acelerar los transportes, ha sido, a través de toda la historia, la forma favorita de las obras públicas de los reyes.

Sólo una economía de abundancia, en aquella época en que probablemente el valle del Nilo no albergaba más que cuatro o cinco millones de personas, pudo proporcionar el enorme drenaje de labor de unos cien mil hombres por año, a la vez que proveía de los correspondientes alimentos a quienes realizaban tan colosales obras y al resto de la población, pues tal uso del poder humano era el más estéril imaginable para el bienestar de la comunidad.

PDF:  La Megamáquina

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la megamáquina

“Entre los símbolos más poderosos empleados por Mumford alguna vez fue el de que el Pentágono, una metáfora que le permitió dar rienda suelta a algunas de sus preocupaciones más profundas sobre la incongruencia entre los problemas potenciales tecnológicos y sociales. El Pentágono – un potente símbolo del militarismo, el poder y la destrucción – representado por Mumford la obsesión moderna por megaestructuras ilógico y MegaPower. Mumford preocupados de que esta colosal estructura, la manifestación física de un complejo de poder, encapsulados una minoría tecnocrática que buscaba excluir a la información exterior que no se compadece con su propia visión utilitaria y objetivosLamentó la terrible ironía inherente de someter a un gran número de seres humanos por la capacidad de toma de decisiones de un número relativamente minúsculo de expertos tecnócratas, cuyo aislamiento y especialización, estrecha mira e incompetencia profesional y las consecuencias devienen potencialmente mortales.”  

http://www.uky.edu/Classes/PS/776/Projects/Mumford/mumford.html

Lewis Mumford escribió en 1946:  “Señores, están locos”   Es su respuesta a los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki

“Sobriamente, día tras día, los locos siguen haciendo movimientos sin desviarse de la locura:. Movimientos tan estereotipados, tan comunes, que parecen los movimientos normales de los hombres normales, no las acciones decididas de matar a una masa de gente sin  de ningún tipo de público mandato, los locos se han elegido a sí mismos para guiarnos por etapas graduales de ese acto final de locura que dañará la faz de la tierra y borrará las naciones de los hombres, posiblemente pondrá fin a toda forma de vida en el planeta sí mismo. ….
¿Por qué dejamos a los locos seguir con su juego sin levantar la voz?¿Por qué seguimos con la calma cristalina en la cara ante  este peligro, existe una razón? : Estamos locos también.Consideramos la locura de nuestros dirigentes como si expresara una sabiduría tradicional y el sentido común: los vemos plácidamente, como un policía dopado puede ver con una mirada lasciva y tolerante vacía el robo de un banco o el asesinato de un niño con las manos vacías o el establecimiento de una máquina infernal en una estación de ferrocarril.

Nuestra falta de acción es la medida de nuestra locura.   Nos fijamos en los locos y pasan. ”

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